
El ciclo de la vida y sus connotaciones

El camino hacia el éxito y la felicidad se construye con decisiones conscientes y emociones nutridas. Una leyenda cherokee ilustra la lucha interna entre el bien y el mal, donde prevalece lo que alimentamos.
Por Olga Lucia Bustamante Madrid ¿Quieres ser de tal manera?... Pues, abona ese camino. ¿Deseas conocer algo o alguien…? ¡Comienza a caminar, toca la puerta! ¿Sueñas con grandes logros? Atesora conocimiento con disciplina y coherencia. Todo se puede lograr, pero no por arte de magia. ¿Esperas encontrar felicidad? Toma decisiones correctas y se persistente. La leyenda cherokee narra a un abuelo que conversa con su nieto y le explica que en el interior de cada persona hay dos fuerzas opuestas que batallan diariamente por imponerse. Un lobo gris o lado oscuro, es el mal, la ira, la envidia y el odio. Y un lobo blanco luminoso, es el bien, la bondad, la alegría, el amor, la compasión… El joven pregunta ¿Quién ganará la batalla? “Ganará el que tú elijas alimentar”. Intenta el autor dejar el mensaje del manejo de las emociones y los valores. “Se potencia aquel que más nutres”. El ciclo de la vida está hecho de momentos, cada uno tiene una connotación diferente. Es una decisión personal ir por la izquierda o la derecha, por el camino claro u oscuro, en bajadas o subidas, o simplemente decidir no hacer nada. Cada persona escribe el guion de su vida, en ella se entrecruzan sentimientos e intenciones. No en vano lloramos, reímos, cantamos o callamos. Cada reacción tiene un origen, y la respuesta que producimos señala una meta. Nada es casual. La escena de una persona mendigando ayuda, utilizando niños para crear conmiseración o lastima, refleja exactamente el futuro de esas criaturas… Diferente cuándo esos mismos niños ven a su protector vendiendo las lindas gorras que fabricó en casa la noche anterior, sentirán orgullo y satisfacción y reconocerán un camino a seguir. Disfrazar lo equivocado, de acertado, es autoengaño. Podemos engañarnos y engañar a otros, pero la creación tiene sus propios sensores y es inmune a las apariencias. Es importante aprender a leer las propias emociones. Cuando me dispongo a observarme con sinceridad evitando convertirme en mi propio verdugo, me entreno para ser mi mejor amigo. No es tarea fácil reconocerse en el desacierto, pero cuando lo veo como un despiste, trato de entenderlo, no de justificarlo; me siento fuerte y me felicito. No significa esto que no vuelva a tropezar con lo mismo, significa que voy adquiriendo conciencia de mí misma y que puedo redireccionar mis decisiones. “Si conociéramos el verdadero fondo de todo, tendríamos compasión hasta de las estrellas.” Graham Greene