El cambio que cambiaría la Mojana
La Mojana, subregión colombiana con potencial agroindustrial, enfrenta desafíos. El autor critica la falta de inversión y representación del gobierno, denunciando oportunismo y cuestionando el rumbo del cambio.
Por Agustin Rey Jr. La Mojana es una subregión ubicada en la parte norte de Colombia, caracterizada por ser una zona de humedales productivos, perteneciente a la Depresión Momposina. “Todos sabemos la ubicación geográfica y características de la subregión de La Mojana, se encuentra ubicada en la región norte y costera de Colombia, abarcando una extensa área de importancia ecológica y socioeconómica. Limita al norte con el Mar Caribe, al sur con la Serranía de San Jacinto, al este con el río Cauca y al oeste con el río Magdalena. La subregión de La Mojana comprende once municipios en cuatro departamentos: Antioquia (Nechí); Bolívar (Magangué, Achí y San Jacinto del Cauca); Córdoba (Ayapel) y Sucre (San Marcos, Guaranda, Majagual, Sucre, Caimito y San Benito Abad).” La Mojana se destaca por sus características físicas únicas, siendo atravesada por varios ríos importantes, como el río San Jorge, el río Cauca y el río Magdalena. Estos ríos, junto con sus afluentes, forman una extensa red hidrográfica que abastece a la región y sustenta una gran diversidad de ecosistemas acuáticos. La subregión, también llamada en algunas veces región, también está marcada por la presencia de extensas ciénagas y humedales, que desempeñan un papel fundamental en la regulación del ciclo hidrológico, la recarga de acuíferos y la conservación de la biodiversidad. Estos ecosistemas son el hogar de una gran variedad de especies vegetales y animales, muchas de ellas endémicas y en peligro de extinción. Ahora bien, el poder departamental en las políticas de gobierno ha sido negado en términos de inversión para el desarrollo de la Mojana Sucreña, todas las inversiones para generar dicho desarrollo pueden ser evidenciadas con una simple mirada en las bases de datos del SECOP I y II, ahí podemos observar un pésimo desempeño para la Mojana y un mayor desembolso de recursos en los municipios correspondientes a la sabana Sucreña. Con lo anterior podemos argumentar que, en la era del cambio no es posible que esta gran región sea desconocida por el gobierno Departamental y por descuido en gran medida del gobierno Central, es y sería un despropósito desde el punto de vista de las oportunidades que representa lo que podría ser para el país un piloto de lejos, convertir nuestra región un gran Distrito Especial “Agroindustrial del País”. He tenido y observado muy de cerca la génesis de algunos actuantes y políticos departamentales de Sucre, representantes y teóricos del cambio, de protagonistas de gremios campesino como la Senadora Catalina Pérez Pérez, líderesa de larga trayectoria en la lucha campesina por sus reivindicaciones por tenencia de tierras en la ANUC, otros personajes de más reciente cosecha que ha llegado desde otras líneas políticas e ideológicas como paracaidistas, que no representan las líneas del cambio, pero que si lo pregonan desde la región ante el alto gobierno nacional como sus legítimos representantes, enlace político, coordinador, etc., o como se les ocurran llamarlos, pero que se parecen más en sus actos y gestos a gamonales de la ortodoxa del negocio político local. Si he copiado bien, las políticas del cambio no solo hacen referencia a la teoría política y de gobierno de que las cosas sean y se hagan bien hechas con atino y sensibilidad por los menos favorecidos en el país, tanto en aspectos de forma como de fondo, esta diferencia de forma y fondo en su conjunto es la esencia del cambio, teniendo en cuenta que el cambio es en el sentido de mejorar las condiciones socioeconómicas de los menos atendidos por el Estado en amplios territorios marginados del país. Dicho esto, me preocupa mucho que las grandes transformaciones que son el pilar del cambio del actual gobierno nacional no se reflejen en los territorios, no en términos del poder, a más de un año de mandato, el poder no se asienta en los líderes locales del cambio, ni en los coordinadores municipales, ni en manos campesinas, pues el grueso de la burocracia locales sigue siendo de las mismas castas políticas de siempre, ni en lo local, ni en lo regional, eso es palpable, el gobierno central ha sido permisivo dándole oportunidades a algunos sectores que al buen entendedor cabe por aceptar que, así es el juego político, pero a costa y detrimento de la gran masa y mayoría de líderes que han sufridos por décadas el desdén repleto de desigualdades y ninguna oportunidad de poder. Es importante anotar que esta actitud del gobierno seguramente podría ser vista como un mal menor, es lo que cuesta a cambio de las grandes reformas que se han tenido que concertar en la rama legislativa, pero que no es de menor importancia, en cuanto al daño reputacional en el ámbito político de los líderes, que han batallado contra la selva de la corrupción y quienes han puesto el pecho por la victoria en honor al cambio que país si o si necesita. Todo esto al margen de que el partido de gobierno y sus alianzas transitorias, que nacieron con el Pacto Histórico, hayan tenido en estas contiendas por venir el 29 octubre de 2023, sean las más pobres y desastrosas en términos de resultados electorales de los últimos tiempos, ya que el partido cayó en manos de personajes, que han terminado por sepultar muchos sueños, el de los guardianes del cambio en los territorios, por una falta de sentido común y de gestionar de una manera torpe y egocéntrica las dinámicas electorales del partido. Perder la viabilidad política de por si es un desatino, es perder lo que en principio se ganó y dio el triunfo al actual presidente, es un cambio regresivo que la historia tendrá que argumentar con los resultados finales y en sus consecuencias. ¿Me preguntarían y para que quieren poder las comunidades rurales y territoriales? Yo desde acá podría simplemente decir que, llevado por la línea de las cosas de fondo y forma, si los líderes locales del cambio tienen poder, es para ejecutar y cuidar las políticas del gobierno central del cambio y legitimarse en lo local en nombre y representación del poder del cambio, para servir diría yo, a las comunidades menos favorecidas y ser los verdaderos guardianes del anhelado cambio. Volviendo al Departamento, es claro que los personajes que se han arropado con las banderas del cambio a más de un año de gobierno, no han hecho nada digno ni representativo del cambio por la región, al mando de las banderas del cambio y la lucha campesina y territorial de Sucre y Córdoba, por su lado la senadora Pérez Pérez, se ha limitado a pupitrear lo que la bancada del PH indique, que en principio está muy bien, y es apenas obvio que lo haga, pero la región que?, las comunidades que votaron por la curul que es y representa a las comunidades del cambio?, pues he tenido información de primera mano que desde que se posesiono como senadora, ostenta su credencial en pecho alzado y sombrero vueltiao por doquier, nunca más ha respondido llamada telefónica, ni mensajería desde los territorios, cosa que ha llenado de mucha tristeza a los líderes encuestados desde los más alejados corregimientos del departamento de Sucre, desde Guaranda, Majagual, y Sucre, Sucre, donde las políticas del cambio fueron anunciadas por sus líderes, con el mejor resultado electoral en más de 50 años para un partido alternativo, !nos ha estafado la senadora!, ni siquiera nos ha atendido para hacerle llegar un documento de un proyecto de ley para nuestra región, repleta de carencias y necesidades regionales y locales, termina diciendo la comunidad con profunda decepción, que por lo además es realmente de mal agrado, es una falla histórica que esperamos aun reflexione y cambie la Honorable Senadora, le toca sí o sí, pues de su actitud y talante dependerá lo que en ultimas quede como legado su paso por el Senado en nombre y representación de la región de la mojana. En cuanto a los paracaidistas, en el departamento hay varios, pero uno en particular llama la atención, más por su conducta y actitud anticambio, por ser de origen y estirpe conservadora Alvarista, en sus propias palabras expresadas en una emisora Local de Sincelejo, es un oportunista que su única labor es articular para clientelizar a sus amigos de CD y de las corrientes liberales corruptas, tan así es que las bases de la región ni lo tienen en cuenta, ni lo reconocen como líder del cambio y a él, le cuesta trabajo involucrarse y tener empatía con los campesinos y líderes regionales más allá de ser el obligado enlace regional del PH, con lo cual, no es digno de que los represente ante el gobierno central, es más, su argumento es ser amigo personal de la primera Dama, cosa que es de mala lectura, pues en un estado Democrático eso no suena ni bien ni respetuoso, ya que nuestro sistema o modelo político no es una Monarquía en donde el perro, el gato de palacio tienen igual poder, por otro lado creo en la rectitud y honorabilidad de nuestra paisana, primera Dama, esperamos eso no sea ni cierto, ni represente la verdad pues sería como traicionar a su esposo, ni más ni menos que el señor presidente de la república. Lo único cierto es que estos dos personajes, la Honorable Senadora Pérez y el príncipe del anticambio del departamento de Sucre, las bases regionales ni las bases campesinas los validan en absoluto, y si después de leer estas líneas alguno de ellos quiere desmentirlas, estaremos listos para demostrar con evidencias y detalles argumentales lo contrario. Me despido, esperando que no sea la última vez me permitan escribir unas líneas reflexivas desde la Mojana Sucreña, un ciudadano más inspirado por las aguas del rio Mojana, que aspira llegue a nuestra región el Cambio, seguiremos emulando ser representantes sin nombre ni pancartas y sin sombrero vueltiao desde los territorios como los guardianes del Cambio. Particularmente no actúo como los que se arropan con la bandera del cambio, es decir, hoy no pertenezco al partido de gobierno, ni milito en política local, ni departamental, pero tengo opiniones al respecto y tengo la libertad de expresarlas abiertamente porque soy un seguidor del cambio, como la mayoría de las comunidades de la región, de los campesinos nuestros y del país, estoy convencido que el presidente no tiene legítimos representantes del cambio en las regiones y menos en los municipios y la Colombia profunda. Gobierno del cambio, la Mojana puede y merece ser Distrito Especial “Agroindustrial del País”.