El aval, una "mercancía"
La compra y venta de avales políticos socava la democracia. Partidos sin gerencia ni arraigo negocian candidaturas, reduciendo la participación ciudadana y la credibilidad del sistema político.
Por: Everardo Martínez Otero Los partidos políticos son instituciones que existen para promover, direccionar y contribuir a la formación y participación de la gente en la toma de decisiones de gobierno para garantizar la participación del ciudadano en el proceso político. Estuve participando en la subasta de los avales y no pude obtenerlo, pero entendí y conocí que la mayoría de partidos emergentes actualmente son organizaciones sin gerencia, sin ningún vínculo con la sociedad son del poder central, ellos toman sus propias decisiones que los conducen en cada proceso electoral a ser más frágiles porque son el resultado de artimañas, de negocios turbios y convierten a residuos de partidos y dirigentes políticos que pasean de un partido a otro en sus contactos y conexiones regionales para entregar avales a sus candidatos de preferencia en los diferentes cargo de elección popular, a últimas horas entregan los avales fomentando el caos y la desesperación para incitar la compra del mismo, amparados por la normatividad creada por ellos. Estos partidos en gran número no cuentan con el reconocimiento popular, algunos sin representatividad, sin arraigo terminan absorbido por partidos tradicionales de dudosa reputación para la entrega de avales y coavales este último no se debería permitir su entrega porque contribuye a reducir las oportunidades de participar a muchos ciudadanos a ser elegido como candidatos a los diferentes cargos de elección popular La credibilidad de los partidos está en crisis, perdieron su ideología su norte, por ende la democracia representativa puede en el futuro cercano llegar a su fin, porque doblegan la voluntad de la gente aquellas personas sin empleo, con hambre, los sometidos al cartel de la burocracia local para la consecución de votos. El pueblo no se siente representado, ellos los dirigentes de partidos representan los intereses de una minoría, se dedican a ganar elecciones, poder y dinero no tienen en cuenta a la gran masa de ciudadanos los partidos terminan negociando y reducen cada vez más la participación de los individuos de bases a aspirar a cargos de elección popular, espacios exclusivos para los compradores de avales mercancía apetecida para los que quieren perpetuarse en el poder, convertido en mercancía el aval es un artículo costoso dignos para los agentes que obtienen los dineros del erario público y representan a los futuros dignatarios a aspirar a los cargos de elección popular, dineros del pueblo que una vez en campaña son distribuidos, retornan en menor cuantía a la población con la compra del voto, limosna con la que doblegan por la necesidad las mentes de la gente. El aval entra a la pugna de la oferta y la demanda una vez se de apertura al proceso de inscripción de candidatos, dependiendo del partido político tiene un valor que oscila entre los $100.000.000 y 30.000.000 millones de pesos ya al cierre de inscripciones bajan a 5.000.000 millones de pesos, para obtenerlo se requiere de dinero y conexiones sin importar que la persona a aspirar este en proceso de investigación. Gobernadores, alcaldes y jefes regionales entran a la pugna por los avales de cualquier partido y consiguen con los dineros del pueblo las mayorías de avales, obtienen el aval del partido a que pertenecen y el resto coavalan por dinero y posiciones la candidatura de las personas a remplazarlos arrastrando consigo la oportunidad de muchos ciudadanos de presentarse a un proceso electoral. El problema de los partidos es que no nacen del vientre del pueblo, no nacen de abajo hacia arriba, se construyen arriba para favorecer los intereses de quienes los constituyen hay que reformarlos, el partido debe avalar a un candidato según el programa de gobierno que favorezca las necesidades e intereses de la población, para ello debe tener una alta gerencia. Como se presenta la situación de los partidos el panorama no es claro para ellos es posible que con el tiempo pierdan sus fuerzas, pero ellos no van a sentenciar su desaparición quizás la tecnología los lleve con el tiempo a sentenciarlos, pero si nos veríamos en la obligación de movilizarnos para que cumplan con sus responsabilidades y que sean más cercanos y acordes con las opiniones de los ciudadanos.