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Opinión

El Arte en los cuadros vivos de Galeras.

Luis Paternina Amaya
Luis Paternina Amaya
Columnista
17 de enero de 2025

Los "Cuadros Vivos" de Galeras, Colombia, desafían el arte tradicional. Declarados Patrimonio Cultural, fusionan realidad y performance, conmoviendo a la comunidad y el mundo.

Por Luis Paternina Amaya Cada cuadro creado por los grandes pintores, tiene su importancia y explicación artística según el enfoque personal de su creador. La Gioconda, por ejemplo, la tiene en el realismo que trasmite su sonrisa enigmática, más que en el resto de las facciones que el pintor expresa con su talento para mostrarnos una figura con los detalles más cercanos a la representación que ronda la imaginación de Leonardo. Algo parecido se podría afirmar de otros pintores que derramaron en el lienzo realidades que, como la que denuncia El Guernica de Picasso, se expresa la conducta indolente que salpica de sangre el sentimiento de la humanidad, sin importar el desastre que generó el bombardeo a la indefensa población española, desastre retratado en la obra, sin esconder la violenta acción del ser humano que ofende su condición. Entonces, para uno referirse a estas dos expresiones del arte universal, los críticos los llaman cuadros artísticos de innegable manejo del color y de todo lo que aquellos artistas plasmaron con su enfoque individual de cada tema que se torna difícil para quienes no tenemos esa especial sensibilidad, permaneciendo en el tiempo su admiración por ellos, aunque la realidad los supere en todo cuanto gira en torno a sus circunstancias y al contenido de las pinturas referenciadas, no obstante el desbordante talento con que cada uno se expresa. Ahora bien, pero hablar de CUADROS VIVOS, declarados recientemente Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO (ONU), y que se escenifican en Galeras, departamento de Sucre, república de Colombia, sí que representa el mayor desafío que pueda enfrentar un artista en tratándose de hacer de la realidad, la vivencia de un hecho, circunstancia o episodio religioso tan reales que parecieran darse al momento en que la representación se observa tan viva como si efectivamente el cuadro no fuera una referencia determinada del pasado, si no un acontecimiento del presente. Un hijo de esa tierra del ingenio y de la magia, Carlos Martínez Simahan, al referirse a este arte lo definió como "un salto a la posmodernidad dado por artistas sin pretensiones de serlo que irradian la cultura autóctona, la creación sin riendas". El curador, crítico e historiador de arte Eduardo Serrano Rueda, lo exalta como "un certamen de manifiesto ingenio que pone de presente que el arte, más que algo que se deba aprender, es algo que se debe sentir, que se debe pensar y que debe trasmitir conocimientos sobre el arte mismo, al igual que sobre la sociedad, el mundo y la vida". También se pronuncia la investigadora de las culturas populares Gloria Triana, afirmando que "es el arte efímero más hermoso de Colombia". Yo le agregaría, único en el mundo. Sacar el arte de los museos para exponerlo en las calles simbolizando la cotidianidad de un pueblo que no quiere ser protagonista de actos violentos que los cuadros denuncian para no repetirlos, sino actor de todo cuanto la sensibilidad humana acumula como edificante en su complejo mundo emocional para hacer del arte vivo, la percepción de un realismo que hasta asusta porque los muertos parecen muertos, la Virgen María una revelación de carne y hueso, Jesús El Redentor en su segunda venida, Omaira Sánchez como si aún estuviera viva pidiendo por su salvación con la sonrisa donde no se insinúa la muerte, en fin , Cuadros VIVOS que de efímeros nada que ver porque es imposible sacarse de la cabeza un cuadro de estos dada la solvencia actoral de sus protagonistas, quienes ante su aparente estatuificación, sin ni siquiera despabilar, sorprenden con cuanta naturalidad trasmiten su mensaje, ya contra la guerra o ya exaltando las tradiciones de un pueblo, para que los valores que nutren su cultura, no sufran la contaminación de la era de las redes sociales que han robotizado la inteligencia hasta desdeñarla con lo de artificial. Loable el compromiso de la gobernadora Lucy García con la prioridad en inversión para este municipio, y quien al resaltar el arte que se expone en museo a cielo abierto más grande del mundo y que ya no es solo patrimonio del pueblo galerano sino del universo, también se compromete que semejante expresión cultural genuina, espontánea y protagonizada por actores conectados con las necesidades, apuros y esperanzas de una comunidad sin tener una formación académica para que tan sorprendentes vivencias se consoliden y se sigan expresando con el fomento de escuelas sin que se pierda la naturalidad con que el galerano ha asumido la responsabilidad de no ser indiferente ante las urgencias de su pueblo y de la humanidad. Si referencio a Leonardo y a Picasso, dos de los más connotados exponentes del arte individual, ese que expresa una percepción personal de su realidad, el arte de Los Cuadros VIVOS de Galeras, por el contrario, lo está, pero regado por la piel de una comunidad homogénea cuando lo hace para no silenciarse, es el arte colectivo por encima del individual que se exhibe vivo por las calles y que así permanecerá por todos los tiempos sin necesidad de que como un cuadro de uno cualquiera de los más grandes artistas de la historia, siga colgado en los acartonados y fríos museos de París, Madrid, Nueva York o Londres, ya que nuestros artistas galeranos crecerán acompañados por la pasión y necesidad de no callar ante la necesidad de un pueblo por alcanzar una mejor calidad de vida con el arma de la imaginación y el arte en su alma. Podríamos estar asistiendo ante la creación de una nueva escuela del arte.