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Opinión

El acoso en Caracol, un trabajo sucio

Francisco Montes Vergara
Francisco Montes Vergara
Columnista
26 de marzo de 2026

Esto es una enfermedad que se está expandiendo. Esta dañando matrimonios e incluso relaciones de noviazgo. Se ha tomado de manera folclórica y como un juego. En medio de chistes, detallitos, invitaciones, chats, viajes de trabajo inventados, reuniones inventadas o los famosos almuerzos de trabajo. La ética, los principios y la relación con Dios; han quedado pisoteados.

Esto es una enfermedad que se está expandiendo. Esta dañando matrimonios e incluso relaciones de noviazgo. Se ha tomado de manera folclórica y como un juego. En medio de chistes, detallitos, invitaciones, chats, viajes de trabajo inventados, reuniones inventadas o los famosos almuerzos de trabajo. La ética, los principios y la relación con Dios; han quedado pisoteados. Se abusa del poder, se aprovechan de la necesidad de trabajar y de tener ingresos, se maltrata la belleza femenina; pero esto es tanto desde el genero masculino como también del femenino. El primero porque algunos la ven como objeto sexual y el segundo puesto de que la usan para conseguir beneficios. El asunto es supremamente complejo porque existen líneas muy delgadas que no se respetan. Se ha confundido por algunos hombres y por algunas mujeres el espacio de trabajo con sitios para encontrar pareja. No solo ocurre en el ambiente laboral, también sucede en otros contextos; como por ejemplo en el académico o el religioso en las iglesias donde se organizan grupos de conexión o clases orientadas a la formación espiritual. Ahora, la problemática no radica en la cantidad de horas de trajo y estar por fuera de la casa mucho tiempo. Este entuerto tiene varios orígenes: las amistades, el alejamiento de Dios, las redes sociales, las modas, el consumo desmedido, no respetar las relaciones del uno o del otro, las continuas reuniones los jueves o viernes después de los horarios laborales en restaurantes o apartamento de alguno de los miembros del equipo de trabajo. Si estos acosos, como lo que sucedió en Caracol, no tienen el freno total, lo que se ha avanzado con respecto al derecho al trabajo en la población femenina, con esas conductas se presentará un retroceso de muchos años. De paso se pasará al desprestigio institucional y un gran impacto oscuro y negativo sobre la familia que trascenderá a los hijos. Ya el caso del Canal Caracol es público, por lo tanto, al ver la noticia los hijos, de quienes están implicados en este rollo, desde luego que hay un efecto psicológico. Lo que puede parecer una noticia de farándula, realmente tiene un impacto familiar y social de grandes trascendencias. Se rompe el profesionalismo y se ensucia el trabajo, que es sagrado, con conductas bajas.