
Educación superior moderna

Modernamente se estima que la explotación de los recursos naturales como materias primas, su transformación y consumo de forma exclusiva, no serán las principales determinantes de las posiciones de poder que se tienen en la competencia internacional, entrarán como variables de amplio peso la ciencia y la tecnología.
Por Jaime De la Ossa Velásquez Modernamente se estima que la explotación de los recursos naturales como materias primas, su transformación y consumo de forma exclusiva, no serán las principales determinantes de las posiciones de poder que se tienen en la competencia internacional, entrarán como variables de amplio peso la ciencia y la tecnología. El avance científico y tecnológico dependen por excelencia de las capacidades logradas con la educación. El conocimiento enmarcado en las necesidades globales presentes y futuras necesita una educación orientada a los sucesos de hoy y del mañana, porque una educación basada en el ayer no prepara al individuo para el tiempo que le corresponde. Por lo tanto, la enseñanza debe enfatizar en lo que el alumno debe saber y no exclusivamente en lo que sabe o creer saber el docente. Un alumno preparado para los tiempos futuros y vertiginosamente cambiantes, debe así mismo, estar preparado para continuar conscientemente su formación. Esta nueva tendencia de la educación superior requiere docentes que estén interesados en una renovación permanente de sus conocimientos, que vinculen en su saber y trasmisión los avances científicos y tecnológicos que se producen dentro y fuera del claustro universitario. Los programas educativos deberán cambiar a este nuevo modelo, no podrán ser estáticos. Urge enseñar a pensar y propiciar la creatividad como eje principal del proceso. La universidad de este siglo debe caracterizarse por su dedicación a una educación permanente, debe pasar de la idea de una educación que prepara para la vida a una educación durante toda la vida. Debe verse y pensarse como un proceso continuo que no puede detenerse porque se volvería obsoleto. Si no se mira de esta forma se estaría dejando por fuera lo cambiante que es el mundo actual, la velocidad como crece la ciencia y se incrementa la tecnología. En caso contrario, tempranamente, la universidad será parte del pasado. La universidad no será un paso de la vida, sino que será parte integral de la vida. Tendrá que mudar su paradigma tradicional a modelos que permitan la participación activa, autónoma, moderna y creciente, tanto a nivel de formación gradual como posgradual, con la oferta de cursos tecnológicos avanzados, que traten temas laboralmente necesarios, que puedan ser tomados por quienes tengan interés, independientemente si son o no graduados superiores en los términos en que hoy los concebimos.