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Opinión

Educación, movilidad social y realidad

Jaime De La Ossa Velásquez
Jaime De La Ossa Velásquez
Columnista
27 de julio de 2025

La movilidad social se refiere a los cambios que experimentan los miembros de una sociedad respecto de su posición en la estructura socioeconómica.

Por Jaime De la Ossa Velásquez La movilidad social se refiere a los cambios que experimentan los miembros de una sociedad respecto de su posición en la estructura socioeconómica. Se predica que la educación superior es un medio de promoción social y que se concibe como un valor anexo de la economía, dado que una mayor masa de profesionales contribuye con su trabajo al mejoramiento de las condiciones materiales de vida de una sociedad. En este mismo sentido la Teoría del Capital Humano conceptúa que la fuerza de trabajo no es homogénea y que bajo ciertas circunstancias una inversión temporal en capital humano incrementaría la productividad laboral, redundando en beneficios a nivel individual y social, dándole importancia, entonces, a la educación como valor productivo en términos económicos y sociales. Bajo este principio, sería dado pensar que los niveles de empleabilidad profesional estarían garantizados per se. Igualmente, que habría diferencias altamente significativas entre salarios profesionales y no profesionales. Pero, subyacen otras variables que desvirtuarían lo planteado, como los obstáculos culturales, origen social, igualdad de oportunidades y la realidad del mercado, entre otros aspectos objetivos y subjetivos. No se debe perder de vista, que para que una estructura social sea igualitaria los niveles diferenciales socioeconómicos que la condicionan deben ser más homogéneos. Cuando existen mayores ingresos y menores desigualdades se espera un incremento importante en la movilidad social. Ahora, es cierto que una mayor cobertura en educación superior tiene relación con la movilidad social; no obstante, puede verse impactada negativamente por la baja empleabilidad, por la falta de diversificación y pertinencia de los programas profesionales ofrecidos. Cuando todas las instituciones ofrecen los mismos programas y el mercado no tiene la capacidad de absorción laboral, el resultado se traduce en subempleo y desempleo, con el consecuente estancamiento de la movilidad social; sin dejar de lado grandes pérdidas económica y de tiempo, derivadas de la formación impartida y por el mantenimiento de un sistema que no diversifica y que no forma para lo que realmente se necesita. Concluyendo, existe un vínculo muy fuerte entre la movilidad social y otros temas de interés como: la pobreza, la desigualdad y el crecimiento, que no pueden ser solucionados solamente con la educación superior, si bien ella puede ayudar y se torna en un valor sustancial, por sí sola no proporciona movilidad social.