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Opinión

Economía azul

Manuel Cadrazco Martelo
Manuel Cadrazco Martelo
Columnista
19 de marzo de 2025

En América Latina y el Caribe, la pesca enfrenta una crisis por contaminación y cambio climático. En Sucre, la economía azul surge como solución, priorizando la protección de ecosistemas y diversificación de ingresos.

Por Manuel Cadrazco Martelo El mar y los ríos son un recurso vital en el desarrollo de América Latina y el Caribe, ya que el 70% de su población vive cerca de costas y a su vez gran parte de la población depende de estos recursos naturales para generar ingresos y subsistir. Sin embargo, el valor de los activos oceánicos y de río ha estado disminuyendo rápidamente debido a la destrucción de arrecifes, el aumento del nivel del mar, huracanes, inundaciones y otros impactos climáticos, y un desarrollo costero excesivo combinado con la contaminación oceánica. El departamento de Sucre, con su privilegiada ubicación en el Caribe colombiano y sus afluentes hídricos, enfrenta una grave crisis en su actividad pesquera. La sobreexplotación, la contaminación y el cambio climático han reducido drásticamente las capturas, afectando a miles de familias que dependen del mar y los ríos para su sustento. En este contexto, la economía azul se presenta como una estrategia clave para la recuperación de la pesca y la diversificación de ingresos en la región. Una primera medida de política pública debe enfocarse en la restauración y protección de los ecosistemas marinos y fluviales. Programas de repoblamiento de especies nativas, en combinación con vedas bien reguladas y el fortalecimiento de áreas protegidas, permitirán recuperar la biodiversidad y garantizar la sostenibilidad de la pesca a largo plazo. Asimismo, es urgente capacitar y dotar a los pescadores con tecnología y conocimientos que les permitan realizar una pesca más selectiva y sostenible. La adopción de métodos como el uso de artes de pesca menos invasivas y el monitoreo de poblaciones pesqueras contribuirá a reducir el impacto ambiental y entender de qué forma aumentar la actividad según la temporada. Como alternativa de generación de ingresos, el ecoturismo basado en la pesca responsable, los recorridos fluviales y la gastronomía sostenible pueden convertirse en motores económicos para los municipios ribereños y costeros. Iniciativas comunitarias de turismo marino pueden atraer inversión y empleo sin comprometer los ecosistemas. Finalmente, es indispensable fortalecer la gobernanza y coordinación interinstitucional. La articulación entre comunidades, academia y el sector público garantizará la implementación efectiva de estas políticas. Sucre tiene en sus aguas la clave para su desarrollo: la transición hacia una economía azul no es solo una opción, sino una necesidad que surge hacia el futuro por su impacto ambiental pero también por su gran impacto económico.