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Opinión

E-commerce y Ghibli: un espejo de la realidad online

Susana Viera
Susana Viera
Columnista
6 de abril de 2025

El comercio electrónico en Colombia transforma economía y costumbres. Auge digital con desafíos: competencia feroz, fraudes y un mercado tan fascinante como complejo.

Por Susana Viera Vivimos en una era donde las transacciones e interacciones online han transformado no solo nuestras costumbres, sino también nuestra economía y vida social. En Colombia, el e-commerce se ha disparado en los últimos años, pero no todo es un camino de rosas. Imagínate que estás en una pequeña tienda de barrio, vendiendo una taza de café, y de repente, a una mirada de distancia está Starbucks con una oferta irresistible. Así es competir con monstruos como eBay y Amazon, que no solo tienen los recursos y la infraestructura para ofrecer precios bajos, sino también la capacidad de llegar a todos los rincones del planeta con unos pocos clics.  Grandes son los desafíos de las pequeñas empresas colombianas que intentan abrirse paso en el comercio digital, lo que hace casi imposible destacarse a menos que ofrezcan algo único. Las emociones de las compras online pueden compararse con los emoticonos que usamos en las redes sociales: a veces brillantes y emocionantes, otras veces, frustrantes y desilusionantes. Es como si en un momento estuviéramos viendo una película de Studio Ghibli, donde todo es mágico y fluido, pero de repente, como en las mejores producciones de Hayao Miyazaki, nos enfrentamos a una verdad amarga. Compramos algo y no es lo que esperábamos. Una camiseta talla S que en realidad es XXS o un abrigo que llega defectuoso por donde lo mires. Hace 25 años, tener un celular en Colombia era un lujo, una señal de estatus. Hoy, los colombianos tenemos más de 55 millones de celulares en circulación. Los teléfonos han pasado a ser un instrumento básico de comunicación, entretenimiento y, por supuesto, de compras online. Es fascinante cómo esta tecnología ha cambiado la forma en que interactuamos, compramos y hasta nos enamoramos a través de internet. Sin embargo, el comercio online también tiene su lado oscuro. Las estafas y fraudes cibernéticos han ido en aumento. Las promesas de descuentos irresistibles en productos que nunca llegan o en productos de baja calidad son una realidad. Y en un mundo tan interconectado, no son solo los compradores los que se ven afectados, sino también la economía nacional frente al escape de divisas por compras internacionales. Ciertamente, el comercio electrónico en Colombia es una mezcla de posibilidades infinitas y obstáculos complejos.  En este escaparate global podemos encontrar desde artículos poco extravagantes, hasta luces LED para tus zapatos o sombreros con ventiladores integrados, cosas que en una tienda física, jamás imaginamos comprar. Es un mundo que puede ser tan fascinante como desconcertante, pero que, sin duda, está aquí para quedarse. Y como en las historias de Ghibli, aunque a veces nos enfrentemos a monstruos o frustraciones, siempre hay algo nuevo por descubrir.