Cargando indicadores...
Sucre Logo
Imagen del artículo
Opinión

¿Dónde pongo lo que siento?

Adria Rosa Medina
Adria Rosa Medina
Columnista
20 de abril de 2026

En ocasiones sentimos tristeza intensa, ansiedad que nos desborda o lo que incluso puede sentirse más agobiante: Una sensación de vacío que parece no llenarse. Estar en contacto con ciertas emociones, puede sentirse como una experiencia desoladora y desagradable, es por ello que en muchas ocasiones intentamos como primera medida.

En ocasiones sentimos tristeza intensa, ansiedad que nos desborda o lo que incluso puede sentirse más agobiante: Una sensación de vacío que parece no llenarse. Estar en contacto con ciertas emociones, puede sentirse como una experiencia desoladora y desagradable, es por ello que en muchas ocasiones intentamos como primera medida, La evitación: evitamos toda experiencia que anticipamos nos puede doler, así las cosas, ante la posibilidad de enamorarnos podemos huir por miedo a sufrir la decepción de no ser amados o de perder a ese ser si empezamos a amarlo. En segundo lugar, podemos Huir: Una vez vivida la experiencia, cuando empezamos a sentir todo aquello que nos desagrada, intentamos desconectarnos durmiendo más, saliendo más, o cualquier tipo de distracción que mientras se vive parece haberlo borrado todo, pero luego las emociones parecen salir con más fuerza. En tercer lugar, ubicaría La impulsividad: sintiéndonos incapaces de sostener lo que llevamos dentro, de contener lo que parece agua retenida al desbordarse arremetemos contra nosotros, contra el mundo, nos golpeamos o golpeamos. Por ejemplo, en un estallido de ira, las consecuencias pueden ser nefastas. Es así como, palabras como “regulación” aparecen como una alternativa a la tan popular exigencia social de tener “control emocional”, los actos se deben controlar, las emociones se deben sentir y regular hasta que baje su intensidad y de esa forma permitirnos tomas decisiones menos acaloradas. Las decisiones y los cambios permanentes nunca deben ser respuesta a una emoción, siempre deben ser posteriores a ellas. He aquí entonces, la pregunta que todos nos hacemos ¿Cómo puedo regular lo que siento? La respuesta es tan paradójica como certera: Deja de huir y aprender a navegar en lo que sientes llevando el timón con fuerza, sin que te gobierne. Inicia observando tu cuerpo, identifica las sensaciones, ¿Qué sientes? ¿Dónde lo sientes?, ponle nombre a la emoción, es ira, tristeza o una suma de las dos, es decir frustración, luego valida lo que estás sintiendo, no te juzgues por creer que no deberías sentirse así, respira profundo y finalmente permítete descubrir cuál es el mensaje que no has querido ver y que tu mente tiene para ti. Las emociones son mensajeras que te indican que hay algo que debe cambiar para recobrar la calma, si no las escuchas se harán cada vez más fuertes e incluso se convertirán en enfermedad.