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Opinión

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Olga Leonor Hernández Bustamante
Olga Leonor Hernández Bustamante
Columnista
1 de junio de 2024

El duelo por vínculos familiares destructivos es un proceso complejo. Renunciar a expectativas y reconocer la realidad, priorizando la salud mental, es esencial.

Por Olga Leonor Hernández Bustamante ¿Cómo se hace duelo de un vínculo que no ha cesado? Más veces de las que esperaba esto aparece en mi consulta. Y no, no es la anticipación de un cierre o la aceptación de que algo está llegando a su final. Sucede sobre todo con vínculos familiares. Relación entre madres-padres y sus hijos, entre hermanos, entre primos, que se alejan de la expectativa y de lo que la cultura nos vende acerca de cómo se supone que son las familias: Incondicionales y amorosas. Es el duelo de las expectativas porque muchas veces esto no es cierto. ¿Qué puedo esperar del mundo y de los demás si mi mamá/papá que son las personas que se suponen que me deben amar por sobre todas las cosas me tratan así? Es lo que me han dicho muchas veces en terapia. Porque si, hay familias en las que coinciden personas que simplemente no funcionan juntos. Hay relaciones familiares que son profundamente destructivas y a las que es necesario renunciar para poder definir formas de vinculación más sana. ¡Pero es que es mi hermano! (o mamá, o papá…etc), quiera o no me lo voy a encontrar en algún momento, me han dicho. Y si, normalmente al asumir el duelo como un cierre de ciclo la idea de la ausencia total del otro está vigente. Sin embargo, en otros casos la realidad es otra y lo que es necesario es renunciar a la expectativa de lo que debería ser esa relación y reconocer lo que realmente puede ser. ¿Es un saludo en la reunión familiar de navidad? ¿Es escuchar, con calma la actualización que mi mamá me hace de mi hermano? ¿Es reconocer en ese modo de vinculación aquellas señales que me indican aspectos de mi mismo que debo aceptar y transformar? ¿Es valorar la valentía de poner distancia de una persona que siento que me hace daño a pesar del ojo acusador de la sociedad que nos dice que a la familia hay que amarla por sobre todas las cosas? Es que hasta Rubén Blades lo dice en una canción: Que a pesar de los problemas, familia es familia y cariño es cariño. Y no, Blades se equivoca y por mucho. Conozco personas que por salud mental han tenido que renunciar a vinculaciones cercanas con su familia y dejarlas restringidas a escenarios estrictamente sociales en los que se tiende un puente de encuentro que mantiene activa la distancia a pesar del encuentro momentáneo. No es cierto que por ser familia el cariño es imperecedero y soporta todos los atropellos. Hay personas que nos hacen daño y frente a las cuales es necesario poner distancia. No eres una mala persona por hacerlo, estoy segura de que esa decisión tuvo un alto costo emocional, pero si lo hiciste, seguramente fue una necesaria expresión de amor propio.