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Opinión

Distintas oportunidades

Selma Samur de Heenan
Selma Samur de Heenan
Columnista
22 de diciembre de 2024

Dios ofrece salvación eterna a todos. Las pruebas en la vida, desde la salud hasta las relaciones, son oportunidades para fortalecer la fe y acercarse a Él. La Navidad es un momento clave.

Por Selma Samur de Heenan La voluntad de Dios es que todos sus hijos se salven y alcancen un lugar a su lado eternamente. Esto suena bastante sencillo si lo asimilamos a un buen Padre que quiere asegurar para su prole la mejor de todas las posibilidades. Es por ese amor infinito que no logramos comprender, en su plenitud, que se nos presentan tantas ocasiones de rectificar el camino errado. Cada prueba que vivamos con la conciencia de nuestra filiación divina, nos permitirá encontrar su provecho y obtener un beneficio mayor. Los santos, en su trasegar por el mundo dieron muestra de haber aprendido la lección de que las cruces no son para nuestro mal sino para todo lo contrario: el sumo bien que es el Cielo. Estas pruebas o cruces a que me refiero son de diferente naturaleza. Algunas pueden ser en la salud física o en la espiritual, otras en la economía, en las relaciones, bien sean familiares, laborales o sociales. Todas las dificultades pueden ser la condición necesaria para que clamemos a Dios y le recordemos sus promesas misericordiosas. Pero, no sólo en los momentos de crisis es que podemos buscar al Señor. También en las intermitentes épocas del año que se presentan trayendo aires nuevos con la invitación a dejarnos refrescar y renovar interiormente. En Cuaresma y Semana Santa, profundizamos en la humilde forma de ganar las batallas entre el bien y el mal, sacrificándonos hasta el punto de encontrar la redención del otro. El tiempo pascual, nos permite acrisolar nuestra fe con la esperanza cierta de la vida eterna, comprobada con la gloriosa resurrección de Jesucristo. Ahora, en la época de navidad, procuremos comprender la inconmensurable magnitud del suceso celebrado. Dios se hizo hombre de la manera más tierna y sencilla posible, eligiendo a una mujer santa para otorgarle todas las gracias o virtudes existentes, y hacer de ella su primer sagrario, para 33 años después, un día antes de su crucifixión, establecer para todos sus hermanos, la posibilidad de ser sagrarios vivos, luego de cada comunión eucarística. El próximo martes 24 de diciembre, se nos presenta una nueva oportunidad para darle nuestro Sí al Señor, como lo hicieron San José y la Virgen María. Oremos sinceramente: Ven Jesús a nacer en mi corazón, ilumina mi conciencia para poder conocerte, amarte, obedecerte y servirte. Amén