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Opinión

Difícil pero no imposible

Ismael Guerra de la Ossa
Ismael Guerra de la Ossa
Columnista
10 de julio de 2023

Germán Vargas Lleras propone una coalición antipetrista en el Congreso. El éxito depende de la unión de diversos partidos, enfocada en oponerse a iniciativas de Petro y buscar el bienestar del país.

Por Ismael Guerra de la Ossa Sería muy bueno que la coalición antipetrista que propone el exvicepresidente Germán Vargas Lleras cuajara. Pero que los congresistas que la conformen no sean sólo de los partidos tradicionales y sus derivaciones sino también de facciones de otras colectividades y movimientos que no comulgan con la forma cómo el presidente Petro está dirigiendo el país. Sería una coalición congresional de amplio espectro que pueda funcionar en forma articulada y organizada para oponerse a las iniciativas legislativas gubernamentales que consideren lesivas para las instituciones y en general para los intereses populares e igualmente con el objeto de aprobar aquellas que estimen benéficas para el país al tiempo que presenten proyectos de iniciativa parlamentaria con la misma finalidad. Una coalición de esa índole incluso le convendría políticamente al presidente Petro pues de esa manera podría enfilar su arsenal ideológico izquierdista, adobado con populismo embaucador y demagogia barata, contra un solo objetivo y no desperdigar su accionar ofensivo, estilo regadera, contra varios flancos a la vez, como sucede ahora en su tarea de candidato permanente y no de gobernante que fue elegido para dirigir los destinos superiores del Estado al margen de la politiquería ramplona con segundas intenciones, es decir, con el propósito in pectore de perpetuarse en el poder ya sea en cuerpo propio o ajeno. Naturalmente, la idea de Vargas Lleras, que ya hacía carrera por razones propias de la dinámica política pero sin trascender a lo público, indiscutiblemente, tiene sus dificultades para materializarse pues su éxito supone que las colectividades y sus directivas estén dispuestas a despojarse de egos y de hacer sacrificios en aras de los intereses superiores de la patria. Sin embargo, ojalá suceda porque la verdad es que en tiempos como los actuales y en circunstancias como las que atraviesa Colombia, lo más indicado es que las organizaciones partidarias que luchan por la supervivencia y el fortalecimiento de nuestro discurrir democrático, hagan un alto en el camino para pensar en lo que puede suceder con el régimen petrista a nuestras instituciones y al propósito de lograr un mayor desarrollo encaminado al bienestar social y humanístico que tanto anhelamos, sobre todo para la población colombiana más desvalida y vulnerable. Aunque difícil, no es imposible un acuerdo sobre lo fundamental en que los congresistas antipetristas sean los actores de primera fila.