
Días de reflexión

Diciembre, mes de la Navidad, evoca esperanza y reflexión. Celebrada desde Roma, esta época invita a la solidaridad y a la búsqueda de paz, recordando las palabras de Juan Pablo II.
Por: Aníbal Paternina Padilla. Transitamos por los caminos del último mes del año con las bendiciones del Divino Maestro, esperanzados en él por el fin de la pandemia y la paz de Colombia y el mundo. Recordemos que diciembre tomó el nombre de la voz latina “decem” que era el mes décimo de la cuenta de Rómulo. Hoy, sigue siguiendo la de César, es el número 12. Es el mes de la Navidad o Natividad de Jesús, mes de la Nochebuena o de Pascua que celebra el mundo, conservando la vieja costumbre que revive el acontecimiento más trascendental de la humanidad. Podemos anotar que lo más real dentro del contexto histórico es que la Navidad se originó en Roma y la constancia más remota de su celebración data del año 336 de nuestra era. Esta costumbre se difundió por todo el Oriente y Occidente, hasta que la iglesia de Jerusalén la adoptó oficialmente a mediados del siglo V. La práctica actual de dar regalos tiene su origen en los obsequios que entregaban los romanos a sus vecinos pobres en los saturnales. Esta época, en que celebramos el nacimiento del hijo de Dios, debe ser también de mucha reflexión, de meditación, de ser solidarios con los más necesitados, con los niños y ancianos, con los enfermos. Que todo sea contrario a la violencia y a la maldad. El mejor ejemplo de Cristo Redentor hay que apreciarlo y seguirlo en Navidad y por siempre en la hermandad, amistad y solidaridad para la búsqueda de un vuelco total en lo espiritual y moral. Hoy evocamos las sentidas palabras del inolvidable Juan Pablo II, dirigidas a Colombia, clamando por la paz y pronunciadas un 20 de diciembre, poco antes de su llorada partida: “Como un torrente en creciente, nuevas energías de paz han surgido, y sentimientos nuevos de comprensión entre los hombres han prosperado. Queremos que un río de paz bañé las tierras de la guerra, apague los odios, aliente la esperanza de una Colombia justa y sin conflictos. Comprometámonos a acrecentar el amor por la paz entre los que compartimos una misma patria”. La Navidad es la época más bella del año, es integración familiar, el reencuentro con los amigos, momentos para hacer sonreír a los niños y alegrarlos con villancicos y regalos. A través de esta nuestra columna en El Nuestro, deseamos a nuestros queridos y amables lectores muchas felicidades en estas pascuas navideñas.