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Opinión

Desvirtuando falsas narrativas

Ismael Guerra de la Ossa
Ismael Guerra de la Ossa
Columnista
27 de julio de 2026

No veo por ninguna parte que lo ocurrido durante la elección de presidente del Senado de la República el pasado 20 de julio, se le pueda catalogar como suceso extraordinario, excepcional y mucho menos inédito en la historia política de Colombia como se apresuraron a calificarlo algunos analistas de la llamada “gran prensa” que no es otra cosa que los medios de comunicación del altiplano bogotano.

No veo por ninguna parte que lo ocurrido durante la elección de presidente del Senado de la República el pasado 20 de julio, se le pueda catalogar como suceso extraordinario, excepcional y mucho menos inédito en la historia política de Colombia como se apresuraron a calificarlo algunos analistas de la llamada “gran prensa” que no es otra cosa que los medios de comunicación del altiplano bogotano. Lo sucedido, en mi concepto, fue algo de lo más normal que suele presentarse en las corporaciones de elección popular. En ellas las alianzas temporales o de ocasión, es lo habitual que se puede dar en el discurrir del proceso eleccionario de estos cuerpos colegiados y que tienen su origen en la facultad que poseen sus integrantes para optar por lo que más convenga a sus colectividades partidistas y por ello algunas voces dejan de lado sus posiciones dogmáticas, para acudir al pragmatismo que se mueve al vaivén de los intereses políticos. Tampoco veo nada extraordinario en que el petrismo se haya unido coyunturalmente con el uribismo para facilitar la elección del senador Honorio Henriquez, miembro del Centro Democrático, como presidente del Senado. Digo facilitar porque esa sola alianza no era suficiente para la victoria de Henriquez y se necesitó el apoyo de senadores de otras colectividades para el buen suceso de la candidatura de Honorio. Recordemos que los 26 senadores del Pacto Histórico y los 17 del Centro Democrático suman 43 votos cifra insuficiente para elegir. Así que tampoco es cierta la narrativa de que fue el Pacto Histórico el que con su bancada, por sí sola, hizo que se eligiera presidente al senador Honorio. Se requirió del apoyo de 13 senadores de otras colectividades para consumar el triunfo. ¿Quiénes fueron? ¡Averígüelo Vargas! porque el voto fue secreto. Ahora bien, algunos exegetas del petrismo corrieron a vociferar a voz en cuello que habían ganado porque derrotaron a Alfredo Deluque, candidato del presidente electo. Pregunto: ¿qué ganaron? Absolutamente nada, pues quien ganó fue el Centro Democrático que se alzó con la presidencia del Congreso. De la Espriella dijo que él no intervino para buscar que ganara Deluque, lo cual es cierto o, ¿acaso creen ustedes que si el presidente electo con su poder intacto le da manejo burocrático a este asunto, no hubiera logrado que ganara Deluque? Se las dejo ahí.