
Desinfle brutal

El desinfle de las huestes petristas purasangre fue brutal. Los grupos más fanáticos y radicales del presidente Petro se preparaban para una jornada de protestas que, según ellos, sería histórica...
Por Ismael Guerra de la Ossa El desinfle de las huestes petristas purasangre fue brutal. Los grupos más fanáticos y radicales del presidente Petro se preparaban para una jornada de protestas que, según ellos, sería histórica, no solo por su masiva participación sino por su nunca antes visto furibundo tinte antiyanqui. Unos se dedicaban a competir entre sí, para determinar cuál elaboraba la más insultante consigna antiestadounidense. Otros, febrilmente y sin descanso, elaboraban banderas, pasacalles y pendones, con mensajes agresivos e injuriosos contra el gobierno norteamericano. Mientras que los más numerosos y envalentonados, afinaban sus gargantas con el objeto de que de sus fauces salieran bocanadas de rabiosos denuestos y expresiones injuriosas contra Donald Trump, al tiempo que quemaban banderas con fotografías de este, como símbolo de rechazo y odio acendrado contra él. Sin embargo, lo que no sabían estos petristas purasangre, era que en Washington, por orden de Petro, el embajador colombiano Daniel García Peña, no ahorraba esfuerzos ni empeño para hallar a alguien cercano a Trump, que le hablara al oído y le implorara que por lo que él más quisiera, atendiera una llamada que el presidente Petro le haría para limar asperezas y dialogaran como amigos y gente civilizadaen pos de la armonía y confraternidad que debe imperar entre Colombia y EE. UU. por el bien de ambos países. Y por fin, lo que el embajador García Peña buscaba con tanto ahínco y denuedo, por orden de su jefe Petro, lo consiguió. Un senador republicano, muy amigo de Trump, habló con este y le pidió que, por favor,le contestara la llamada a Petro. Trumpaceptó y ocurrió un diálogo, en tan buenos términos que el presidente norteamericano invitó a Petro a la Casa Blanca, lo cual sucederá en la primera semana de febrero. Tras hablar con Trump, Petro se dirigió a la Plaza de Bolívar, donde esperaban con ansias su feroz catilinaria contra Trump y lo que Petro les dijo fue que tuvo que cambiar el discurso y que ahora las cosas serían de otra manera. Es decir, él y Trump se tratarían como buenos amiguis. Obviamente, nos imaginamos que el desinfle y la decepción de los petristas purasangre fue de marca mayor y tendrán que echar a la basura todo el mar de consignas antiyanquis que tenían preparado para enardecer a las masas nacionalistas en la actual campaña electoral.