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Opinión

Desafíos de la renovación urbana

Manuel Cadrazco Martelo
Manuel Cadrazco Martelo
Columnista
15 de enero de 2025

La urbanización en Latinoamérica transformó la vida. Hoy, la renovación urbana es clave para vivienda, servicios y oportunidades. Priorizar espacios verdes y transporte eficiente impulsa el desarrollo.

Por Manuel Cadrazco Martelo En 1940, cuatro de cada diez colombianos vivían en áreas urbanas. Hoy, esa cifra se ha invertido en Colombia, igual que en otros países de Latinoamérica: ocho de cada diez personas residen en ciudades, que, como epicentros de oportunidades y desarrollo humano, enfrentan desafíos crecientes para satisfacer la demanda de vivienda, transporte y servicios de calidad. Imaginemos un antiguo terreno industrial en medio de una ciudad en expansión. Lo que antes eran fábricas ahora pueden ser hogares, oficinas o espacios públicos, aprovechando su ubicación estratégica para generar acceso a servicios esenciales como educación, salud y entretenimiento. Sin embargo, nuestras ciudades se caracterizan por concentrar sus actividades principales en zonas densamente pobladas con infraestructuras desiguales y altos precios del suelo, que dificultan, entre otros, el acceso a vivienda asequible. Es aquí donde la renovación urbana, planificada y enfocada en el beneficio colectivo, se convierte en una oportunidad para revitalizar espacios y ofrecer soluciones habitacionales y productivas. Entre los aspectos clave para lograr una buena renovación urbana, está en incorporar parques, corredores ecológicos y techos verdes en los proyectos urbanos. Esto no solo mejora la calidad del aire y reduce el efecto de isla de calor, sino que también crea espacios de recreación para la comunidad. Estas áreas verdes fomentan la convivencia, impulsan la salud mental y promueven un mejor entorno. Es crucial también priorizar el reacondicionamiento de plazas, calles peatonales y mercados tradicionales. Esto no solo preserva el patrimonio cultural, sino que también incentiva la economía local al atraer más visitantes y generar oportunidades para los pequeños comerciantes. Implementar ciclovías, transporte público eficiente y zonas exclusivas para peatones contribuye a reducir la congestión vehicular y la contaminación. Este cambio no solo mejora la calidad de vida, sino que también posiciona a la ciudad como un referente de desarrollo. Para saber en donde enfocar esfuerzos en este sentido; valerse e identificar los datos existentes es clave. Revisar el ajuste al mercado; esto es, alineación del uso propuesto con la demanda y el patrón de desarrollo de la zona. También la escala del proyecto, el tamaño adecuado según la dinámica inmobiliaria local; las condiciones urbanas, conectividad vial, acceso a transporte público; y también la calidad del entorno: perfil socioeconómico, dinámica inmobiliaria circundante y presencia de zonas en deterioro. Emprender todo un plan de renovación urbana puede abrir puertas al desarrollo sostenido y a pensar mejor nuestras ciudades.