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Opinión

Desafiando la normalidad

Olga Lucia Bustamante Madrid
Olga Lucia Bustamante Madrid
Columnista
28 de septiembre de 2024

La humanidad enfrenta un desequilibrio global, donde la sensatez y la moderación ceden ante la violencia y la prisa. Ignoramos el equilibrio, pero el universo y la inteligencia emocional nos guían.

Por Olga Lucia Bustamante Madrid Cuando el equilibrio se somete a una fuerza contraria, -en cualquier tema- , porque todo lo material, mental, emocional y espiritual, está ligado a él, inmediatamente se sienten los efectos. Esa es la gran dificultad que atraviesa la humanidad.  Las costumbres buenas las enmarcaron en anticuadas. Se pisotean y contradicen las reglas y principios que la misma naturaleza ha enseñado: la reproducción de las especies. Las apariencias sustituyen lo natural. La sensatez y la moderación han sido superadas por violencia y la locura. El buen juicio quedó detrás de una máscara de falsas verdades. La calma escasea. Los procesos regulares han sido acelerados en pro de beneficios inmediatos, sin importar las consecuencias. ¿De qué nos quejamos? Toda causa tiene su efecto, y los humanos hemos decidido caminar hacia los extremos, obviando el centro del equilibrio, porque ‘no es moda’ ser común y corriente. Hasta en los niños se ha programado la idea de que ‘todo vale’. Los mensajes en la red superan mentiras y abusos. La desfachatez raya con la vulgaridad y la mediocridad. Los alimentos con sabores naturales no gustan, deben ser retocados con mezclas químicas de sabores fuertes. Se atreven a burlarse hasta del mismísimo Dios, a quienes lo miran ‘como igual’ y lo enmarcan como un humano más, a quien se pueden burlar u ofender. Pero la inteligencia del universo es el principal muro de contención. Cómo lo son también las personas con inteligencia emocional; estos reconocen que las leyes del universo son inamovibles. Parte de la raza humana puede autodestruirse, pero sobrevivirán los que optan por hacer lo correcto, aunque no lo entendamos así. Somos seres físicos, con inteligencia y esencia espiritual, lo normal es que nutramos y cuidemos cada una de las partes que nos conforman. Eso se llama acierto y cordura. La armonía del espíritu ha sido delegada a ministros y pastores, mientras, el vacío personal de Dios, socaba la existencia humana. Escuchamos decir a casi todos, que existe Dios; algunos dicen que hablan con Él, -como con sus pares-, porque se quejan, le reclaman y le exigen. Muy pocos lo buscan para tener claridad, y tratar de entender lo que debemos ser y hacer. “Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal que debe afrontar frente al destino— para decidir su propio camino.” Viktor Frankl