
Derechos Humanos

La crisis de derechos humanos en Colombia, marcada por la violencia, afecta la vida y dignidad. Ejecuciones extrajudiciales y la impunidad son problemas persistentes. Se necesita justicia y verdad.
Por: Edgar Arrieta González . Cuando hablamos de Derechos Humanos mucha gente se circunscribe a relacionarlo íntimamente con algo fundamental en la vida de todo ser humano, como es la vida misma. Pero, también hay una serie de derechos que casi nunca se consideran y que tienen que estar establecidos dentro de los mismos como son el derecho a la familia, a la libertad, el respeto por la diferencia, la recreación, a la atención en salud, a la educación, y otros, por todas estas consideraciones los Derechos Humanos deben ser integrales de manera total, que sean respetados y no solamente interpretados como ocurre regularmente en nuestro país. En Colombia se habla de crisis de los Derechos Humanos para designar una situación de múltiples aspectos y que afectan los derechos básicos como los mencionados e inciden en el derecho a la vida. En nuestro país a diario por causas de la violencia nuestros compatriotas, bien sean los de las Fuerzas Militares, Policía Nacional, pertenecientes a grupos ilegales armados, población civil y líderes(as) sociales, caen masacrados en diferentes regiones de la Nación. Pero, también hay otros conceptos de violencia en el país, así que es un cuadro de múltiples caras el que se afecta: la dignidad e integridad de las personas, pues, regularmente las que pertenecen al mundo rural, a los sectores más vulnerados son victimas de discriminación. Así que no es una situación fácil, se están haciendo esfuerzos, no hay que descocerlos, pero ellos son aún insuficientes con relación a la crisis que se vive. Tenemos que reflexionar sobre las dificultades que enfrentan muchísimos colombianos por desatención del Estado, por falta de oportunidades para ellos lo que repercutiría en sus familias por lo que terminan enfrentados en una situación de tanta gravedad que toman la decisión de incursionar a actividades que los llevan a pertenecer a grupos al margen de la ley, pues no hay opción para sus vidas, no han tenido la oportunidad de absolutamente nada y en esas actividades encuentran lo fundamental en el ser humano para sobrevivir: una comida, un vestido y tener algo de poder, ya que infortunadamente en Colombia tener un arma en la mano da poder. La política debe ser un ejercicio de servicio, de interpretar a los demás, pues, es la mejor manera de buscar estrategias que nos permitan avanzar en la lucha por la defensa de los colombianos, por aquellos que menos posibilidades han tenido, por que haya paz en nuestro país. A raíz de tantos actos violentos, desde cuando exploto la bomba de los falsos positivos, se realizaron muchas investigaciones, cayeron y siguen cayendo integrantes del ejército y policía. No podemos desconocer la incidencia por parte de organizaciones de Derechos Humanos por allá en el 2003, que dio inicio una serie de denuncias donde personas informaban que sus familiares habían sido victimas de ejecuciones sin tener nada que ver con el conflicto armado. Estas organizaciones decidieron invitar a una misión informal de expertos internacionales integradas por académicos, abogados, sociólogos, de países europeos, Canadá y Estados Unidos, para que constataran la situación y ellos elaboraron un primer informe en el cual se estableció que las denuncias se habían incrementado grandemente y que tenían unas características muy singulares y es que las personas que aparecían en estos hechos, regularmente jóvenes de sectores marginados y rurales estaban siendo presentados como miembros de grupos al margen de la ley; a raíz de esa situación se le hizo la petición al gobierno que enfocaran esfuerzos específicos ante tal situación. Lamentablemente la Administración respondió este informe de manera muy defensiva y en vez de promover una actividad de búsqueda, de esclarecimiento, decidió tildarlo como una agresión a la seguridad democrática. Como resultados de estas posiciones se solicito el apoyo de las Naciones Unidas y al Relator de Ejecuciones Extrajudiciales, no obstante estallo el episodio de Sohacha, este hecho fue el que hizo que la opinión pública mirara hacia este acontecimiento ya que allí fue donde se descubrió que había un patrón, que no eran hechos aislados, que habían directrices para realizar estas ejecuciones a las que llamaron falsos positivos, como una manera de popularizar estas situaciones, una designación no muy afortunada, pero, que hizo conocer el fenómeno, denunciando ante la Fiscalía Nacional miles de casos complementadas con informes de las Naciones Unidas y catalogadas como crímenes de lesa humanidad. Se han dado destituciones de miembros de la Fuerza Pública (Ejército y Policía), pero prácticamente no se han obtenido resultados en términos de justicia, según informes del Relator de Ejecuciones Extrajudiciales un alto porcentaje esta en la impunidad ya que se avanza con muchas dificultades en el esclarecimiento de estos hechos, ejemplo de ello, las fosas comunes encontradas con cadáveres no identificados en muchos Departamentos del país, lo importante seria que se investigue que les paso a esas personas y quienes eran, que haya resultados. La opinión pública necesita saber verdaderamente que aconteció, ya que es importante saber la verdad, por que si no entendemos cual ha sido y es el drama de la guerra, es difícil que la opinión se concientice para acabar con esa guerra si esta sigue siendo objeto de un tratamiento que en algunos casos se idealiza ante la opinión, de la guerra que estamos viviendo desde hace décadas en el país y por tanto es menos posible que las comunidades actúen contra esa guerra. Se hace necesario conformar un equipo idóneo, honesto, sin colorines políticos, institucional con apoyo de la comunidad internacional que son profundamente celosas en el cumplimiento de las normas de los Derechos Humanos, la Fiscalía, Defensoría del Pueblo, Procuraduría, Ministerio del Interior, ONGs (defensoras de los D.D.H.H), las Fuerzas Militares, para realizar un trabajo coordinado para que los resultados sean serios, responsables y concretos. Esa incógnita que hoy nos asiste a los colombianos, de quienes son esos muertos son producto de el desinterés, de las improvisaciones conque se ha actuado, de la poca coordinación que se ha tenido con todas estas entidades frente a un tema tan serio y de tanta responsabilidad como es la vida humana ya que sus familiares necesitan saber que paso con ellos no importando si fueron dados de baja en combates o cualquier motivo inhumano muy de moda en nuestro medio Hablar del tema de defensa de la vida, de los Derechos Humanos, es a veces gravísimo para algunos sectores de la sociedad colombiana. Hablar de los D.D.H.H. no es nada diferente que tratar de defender la vida y todo lo que implica esta. Las organizaciones defensoras de estos derechos son receptoras de todas las inquietudes, quejas, preocupaciones que las gentes a bien tengan comunicar y estas instar a los funcionarios estatales a que cumplan las normas establecidas para beneficiar a los ciudadanos, por ejemplo, el caso de los discapacitados, de los niños(as) que viven en extrema pobreza, de los desplazados y tantas necesidades mas que golpean a las comunidades y que sobre ello se legisla, pero, lamentablemente la aplicabilidad de las normas son casi que nulas. Colombia lamentablemente obstenta el titulo de ser uno de los países mas peligroso del mundo para las personas que ejercen la defensa de los D.H. Defenderlos es un deber de todo ciudadano, infortunadamente desde hace décadas muchos compatriotas han sido asesinados por cumplir tal labor. El querer de los colombianos es que las autoridades resuelvan estas series de interrogantes frente a los temas de desaparecidos y cadáveres NN que se han encontrado en territorio patrio. Hoy vivimos una situación un poco diferente a la vivida en años pretéritos, pues, parece ser que las entidades del Estado están tomando un poco de conciencia para responder, tratando de descifrar todas estas incógnitas y llegar a la verdad, seria un logro enorme de años de espera. Para prevenir todo este tipo de hechos violentos se necesita de una labor pedagógica que corresponde a todos los colombianos, desde las Instituciones del Estado y de quienes tienen la responsabilidad mayormente en el caso de los Congresistas, debe ser una tarea que cubra todos los escenarios del país, pues, cuando se habla de D.H. tácitamente se habla de deberes y para llegar al respeto de ellos tenemos que respetar la vida de cualquier ser humano. El día que entendamos que tenemos esos deberes los D.D.H.H no van a afectarse como los han sido hoy. Deberes y derechos están íntimamente relacionados y cuando entendamos que un deber nuestro es respetar la vida de los demás, la propiedad privada, la diferencia y todo lo que rodea a ese ser, ese día no estaremos hablando de atropellos de los D.D.H.H. Reconciliarnos, perdonarnos y vivir en paz es lo que esperamos los colombianos.