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Opinión

Derecho de expresión y de información

Samuel Morales Turizo
Samuel Morales Turizo
Columnista
4 de agosto de 2023

La libertad de expresión, arraigada en la historia y clave en democracias, choca con la presunción de inocencia. Evitar juicios mediáticos es vital para proteger el honor y la veracidad informativa.

Por Samuel Morales Turizo Históricamente en Roma y Grecia hay alusión sobre la obligación de la libertad de expresión, “en un estado libre, la palabra y el pensamiento deben ser libres” sostenía Tiberio, segundo emperador romano. Pero la idea de esa libertad está expresamente determinada por la función del ciudadano. En ciudades como Atenas se le privaba del derecho a la ciudadanía a quien no participaba activamente en la vida pública. Es más, en la Grecia antigua a quien se desinteresaba de los asuntos colectivos se le llamaba despectivamente “idiota”. Siglos más tarde el derecho de expresión fue cogiendo forma y respaldo de los estados más civilizados de la época, razón tenía el artículo 11 de la declaración de los derechos del hombre de la revolución Francesa, que sostenía que solo el legislador puede ponerle coto a la libertad de expresión. La libertad de expresión es un derecho natural y constituye un enfoque esencial de los pueblos democráticos, ello no da luz verde a los medios de comunicación para informar o realizar conjeturas y opiniones de las personas cuando llegan a los estrados judiciales en calidad de sindicados. A las personas sin conocerlas no se puede juzgar a priori, esto es condenable e injusto. Las palabras: sindicado y procesado son muy nocivas para el honor de una persona, por este motivo no se deben aplicar en el código penal hasta tanto no se le compruebe el delito y no sea condenado. Por esta razón lo más aconsejable es anteponer el adjetivo “presunto” igual a supuesto o posible. La Corte Constitucional agrega que la exigencia de información veraz obliga a respetar al derecho de todos a la presunción de inocencia, en nuestro derecho: “el único evento que puede estigmatizar esa presunción del acusado, es la sentencia del tribunal que declare la autoría de delito y la responsabilidad del delincuente”. Los profesionales de los medios de comunicación deben evadir las informaciones sensacionalistas o amarillistas y dar a conocer noticias veraces, ni sumarles aspectos subjetivos. En esto consiste lo que se llama “el reportaje neutral”, tan utilizado dentro del contexto del periodismo de investigación y de denuncia, esto es para el bien de una sociedad, que cada día se ve más desorientada.