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Opinión

Democracia, empresa y populismo

Carlos Martínez Simahan
Carlos Martínez Simahan
Columnista
30 de marzo de 2025

El presidente Petro enfrenta críticas por sus ataques a empresarios y al sistema de gobierno. Preocupa su interpretación y el llamado a manifestaciones, que podrían amenazar la democracia.

Por C arlos Martínez Simahan Los ataques constantes del Presidente Petro a los empresarios, a la empresa privada, al libre mercado, se dirigen al corazón mismo del sistema representativo de gobierno. Un proyecto de ley negado en el Congreso, una providencia de las Altas Cortes , la investigación de su campaña presidencial por el Consejo Electoral Nacional, una declaración gremial, indagaciones en la Fiscalía sobre su hijo Nicolas Petro o sobre Papa Pitufo, una declaración del Presidente del Senado , Efraín Cepeda, rechazando la amenazante expresión: “el pueblo los tiene que sacar de ahí”, significan para Gustavo Petro una conjura, un “golpe de Estado”, tipo Allende, para ser remplazado por el Presidente del Senado, cuyo cargo no está siquiera en la línea de sucesión, según el artículo 202 de la Constitución Nacional. Olvida el Presidente un viejo paradigma: “El jefe de Estado debe expresase en la gramática del derecho”. Preocupa la intencionada interpretación por cuanto parece especialmente armada para “verse obligado” a responder con un anticipado golpe de Estado, quedarse en el poder y romper nuestra histórica trayectoria democrática. ¿Por eso ataca con furia a la libre empresa, a los empresarios? Ellos son pilar esencial de nuestro desarrollo como nación, como sociedad. Las empresas operan dentro de un marco legal que protege la libre competencia, cumplen sus obligaciones laborales y promueven la sostenibilidad de la Nación. Son los mayores creadores de empleo. Por cierto, Bentham afirmaba que la definición más cercana a la felicidad que había encontrado es el salario. La Responsabilidad Social Empresarial es un ejemplo de cómo esas instituciones están comprometidas con el bienestar social, los derechos humanos y el medio ambiente. En la Colombia incierta a las que nos ha conducido el Presidente de la República, corresponde armar una férrea defensa de la democracia, la libertad y los avances sociales. Cuando el presidente convoca a las manifestaciones, a la primera línea, de la que se dice miembro, cuando convoca al pueblo, es necesario recordarle que en la sociología de la política Manifestar no es Representar. En la democracia representativa todo lo decide el pueblo: elige Presidente y Vicepresidente de la República, Senadores y Representantes, Alcaldes y Gobernadores, Diputados, Concejales y Ediles. Pero el pueblo no decide en la calle, en la manifestación, en la protesta, en la revuelta, en el “estallido social”, el pueblo decide en las urnas, en una fecha previamente señalada por la Constitución, por la Ley. Es un día sublime, en el que todos somos iguales. Esa es la virtud hermosa de la democracia. Nuestra condición de ciudadanos, ciertamente preocupados por nuestro acontecer, ha abierto el camino para organizar un grupo dispuesto a analizar nuestras circunstancias y darle respuesta al populismo retrogrado, de que hablara Umberto Eco. No ha existido en América Latina un solo gobierno exitoso de extrema izquierda. Como hoy sucede en nuestro país, han llevado a sus pueblos a las carencias, en la salud, por ejemplo. Eso debemos mostrarlo y explicarlo ¿Cómo se vive en Cuba? ¿Cómo se vive en Venezuela y Nicaragua? Invitados por Jaime Arias, desde la Universidad Central, nos visita un grupo de políticos y empresarios españoles encabezados por Paco Camps y Jorge Alonso. Ha sido grata y útil la conversación con ellos. En dialogo con Manuel Santiago Mejía, Jaime Arrubla, Rafael Santos, José Antonio Gómez, entre otros, han aflorado las coincidencias y los desafíos de nuestros países, a los que nos toca responder desde la atalaya de la democracia.