
Del Sincelejo de ayer II

En la medida en que describimos los bellos y nostálgicos relatos de hechos y personajes de la historia sincelejana, se engrandece más nuestro amor por esta tierra, orgullo de todos sus coterráneos
Por Aníbal Paternina Padilla En la medida en que describimos los bellos y nostálgicos relatos de hechos y personajes de la historia sincelejana, se engrandece más nuestro amor por esta tierra, orgullo de todos sus coterráneos. Nunca perdimos el interés por indagar desde niño con nuestros abuelos, padres y tíos (ya fallecidos) acerca de la vida de Sincelejo y los pueblos comarcanos. Jamás se negaron a atender nuestros requerimientos; de allí los recuerdos tan gratos de la década de los años 20 en adelante que son tantos, lo que sería imposible registrar en pocas cuartillas. Una de las torres del templo de San Francisco miraba con envidia a su compañera más alta y espigada, por lo que los corozaleros le decían la iglesia “cachumba” de Sincelejo. La iniciación del Instituto Sabanas, con los profesores Castell, Espinoza, Cifuentes, Urrego, Lenis y Zabala; el Hospital San Francisco de Asís, la Cámara de Comercio, el acueducto, la red de teléfonos, la pavimentación de las calles y los caminos carreteros a las poblaciones circunvecinas, existen en la mente afiebrada de progresistas burgomaestres de la época. Evocación del Camellón 11 de Noviembre, la batalla de flores en las fiestas carnestolendicas, las pacíficas concentraciones políticas, las carreras de caballo en Charcón y Chacurí, la chiquillería cabalgando sus jumentos el día de San Juan, y desde luego las fiestas del 20 de Enero. Recuerdos del Palacio de Cristal de Arturo Elías muy visitado por Miguel Bertel González en compañía de sus amigos Héctor Escudero, Mouthon Vélez y Olimpo Benítez. La producción del famoso soneto de Nico chadid al reloj público; la rivalidad entre Carlos Ponefz, Julio Alejandro Hernández y Santiago Paternina por cabalgar en el caballo mejor presentado; la pericia como rejoneadores de Juancho Perna, el Mono Ruiz, Camacho sierra y Segundo Pérez. Y qué decir de las grandes plumas que en prosa y verso han contado la vida de Sincelejo, como Pompeyo Molina, Adolfo Martá, José Ángel Blanco, los Gomezcasseres Madrid, Rafael Francisco Ruiz y tantos sincelejanos ilustres que seguiremos recordando como verdaderos paradigmas de bellas épocas pretéritas de nuestro amado pueblo sincelejano.