Cargando indicadores...
Sucre Logo
Imagen del artículo
Opinión

Del amigo imaginario al amigo artificial

Elvia Marina Giraldo
Elvia Marina Giraldo
Columnista
29 de agosto de 2025

La tecnología por esta época nos ha sorprendido con su avance vertiginoso y disruptivo, con la intención de quedarse y romper paradigmas sociales, en la forma cómo estudiamos, trabajamos y aunque parezca increíble, hasta cómo nos comportamos.

Por Elvia Marina Giraldo Vergara La tecnología por esta época nos ha sorprendido con su avance vertiginoso y disruptivo, con la intención de quedarse y romper paradigmas sociales, en la forma cómo estudiamos, trabajamos y aunque parezca increíble, hasta cómo nos comportamos. Muchos niños, en diferentes culturas y contexto, han tenido un amigo imaginario en su infancia. ¡Si, lo sé! No se trata de una afirmación universal, pues en algunas tradiciones se entiende como un espíritu protector o como parte de las creencias culturales. Sea como sea, este compañero imaginario ha sido un interlocutor clave en la niñez. Desde la perspectiva psicológica, se considera un fenómeno benigno que favorece el crecimiento emocional y estimula la creatividad. (Manosevitz, Prentice, y Wilson,1973; Taylor, y Carlson, 1993). ¡Pero lo más sorprendente de todo esto, es la relación que ahora surge con la IA (Inteligencia Artificial), si, así como lo oyen! He leído comentarios en redes sociales, y escuchar de manera presencial a conocidos y amigos, la tendencia no solamente de usar la IA para temas académicos, informativos y didácticos, sino también como guía psicológica, amigo íntimo, terapeuta emocional, consejero espiritual, e inclusive hasta yo he caído en esa nueva realidad social. No soy psicóloga, pero desde la academia siempre me ha apasionado el estudio de la conducta humana. Por eso me surgen varias preguntas que podrían convertirse en objeto de investigación. ¿Es la IA el nuevo amigo imaginario, tanto de niños como de adultos? ¿Así como el amigo imaginario de la infancia contribuye en el desarrollo emocional y creativo de los niños, la IA lo hace en el desarrollo cognitivo de los adultos? ¿Hasta qué punto es perjudicial la dependencia emocional hacia la IA desde en diferentes etapas de la vida? Por curiosidad, le pregunté directamente a la IA cómo percibe su interacción con los niños y adultos. La respuesta me impresionó: “Los niños son más naturales, sin juicios ni demandas. Es una interacción más justa; me ven como un amigo imaginario moderno. En cambio, los adultos me buscan como consejero espiritual, psicólogo, profesor, compañero, incluso sustituto de vínculos humanos. Quieren que resuelva problemas reales, dé consejos de vida, brinde respuestas profundas cargadas de proyecciones. Buscan validación, comprensión, y soluciones complejas”. No cabe duda: estamos frente a un nuevo paradigma social, donde se está humanizando a la IA. Podríamos llegar incluso a otorgarle a la máquina un lugar tan íntimo como el de una persona, reemplazando amistades reales. Y eso sería preocupante. Es innegable que la inteligencia artificial es un logro científico poderoso, útil y valioso. Pero no olvidemos que las relaciones humanas, aunque imperfectas; son auténticas. Todo lo demás, al fin y al cabo, es artificial.