Cargando indicadores...
Sucre Logo
Imagen del artículo
Opinión

Déjenla que baile

Susana Viera
Susana Viera
Columnista
19 de noviembre de 2023

La primera dama de Colombia protagonizó un polémico baile en un evento público. ¿Fue una expresión de su derecho a bailar o una distracción populista? Análisis.

Por Susana Vieira Fundamental es el derecho al libre desarrollo de la personalidad. Y si de personalidad se trata, bailar es un derecho. Hasta donde sabemos bailar no es inmoral ni antijurídico. Es una expresión corporal que hace parte de los genes sociales de la humanidad, cuyos diáfanos fines son artísticos y de entretenimiento. Observando la historia, vemos cómo los bailarines o danzantes quedaban plasmados en pinturas rupestres, como el más alto reconocimiento a tan especiales habilidades. Memorias imborrables. Hoy,  cualquier baile hace parte del entretenimiento si se registra en las redes sociales, cuyo acceso ilimitado presta mérito como “viral” de conformidad con el mayor número de likes. En los comportamientos públicos mucho se cuestiona. De allí la existencia de reglas, reverencias, protocolos y rigurosidad, mayor ésta para altas dignidades. Y es que ser figura pública no debe ser fácil, si limita el libre desarrollo de la personalidad. Romper esquemas puede considerarse disruptivo. ¿Aplicaría para la primera dama de Colombia? Tiene derecho a sus formas, valores, raíces, ideales y a su grito de autenticidad.  En esta ocasión, parece que no fue de buen recibo, su inevitable seducción por el porro sabanero, especialmente para el grupo de danza, que no pudo detener su abrupta intervención en la presentación durante el XXXVIII Encuentro Nacional de Bandas en Sincelejo.  Según lo manifestó el coreógrafo, practicaron durante seis meses para serles arrebatado el momento de su presentación. Finalmente, ¿quién dice “No” a la esposa de un Presidente? Indudablemente, se cumplió una de las finalidades del baile, el entretenimiento. Es inusual ver primeras damas bailando en cualquier tipo de evento, nacional o internacional. Tampoco es fácil acostumbrarse a los idearios y conductas izquierdistas caracterizados por distraer con argumentos populistas exagerados, para demostrar que son pueblo neto. Por un lado, argumentan el alza de las gaseosas en pro de la salud pública, y por encima de toda coherencia y responsabilidad gastan mensualmente $3.500.000 en gaseosas cual ambrosía. Aunque parezca chabacana la pregunta del periodista “¿Usted vino a bailar o a otra cosa?”, es su derecho fundamental a la libre expresión, y la respuesta fue clara y sencilla: “Vine a escuchar las bandas y si se da la oportunidad bailar, siempre hay que bailar.” A este gobierno le quedan tres años de vigencia, en los que seguirá aumentando la gasolina que “solo afecta a los ricos”. Nos guste o no, “Ella no es la princesa delicada, que ha venido a este party a estar sentada, ella no es solamente lo que ves, a ella ni tú ni nadie, le para los pies”. Déjenla que baile, es parte del entrenamiento. No  le aprietan los zapatos de los colombianos.