
Daniela, campeona

Daniela sobrevivió a treinta cirugías y tres meses de hospitalización. Tras la amputación, enfrentó la depresión y la rehabilitación. Hoy, es instrumentadora quirúrgica y especialista en salud.
Por Remberto Burgos Tres meses estuvo Daniela hospitalizada en la clínica, donde se le practicaron treinta cirugías para limpiarle y reconstruirle el muñón de su pierna derecha. Al principio para ella todo era confuso, hasta que sucumbió a su realidad con decisión, y con resiliencia vivió su proceso para salir adelante. No recuerda cuántas veces se deprimió, lloró o lamentó su mala suerte. Pero para estar viva —de verdad viva—, necesitaba de toda su fuerza interior. Los días en la clínica fueron difíciles, sin excepción. Recordó una sentencia que había escuchado en cierta oportunidad, según la cual el peor negocio de un paciente es pelear con una enfermera. No pudo recordar en cambio cuál era hasta el momento la cirugía más difícil o las más complicada por la que había pasado —algo habitual en el paciente crítico—. Para Daniela, todas eran pésimas. La persistencia de la infección y esos gérmenes parásitos que aparecían dificultaban el tránsito hacia la mejoría. Un día escuchó algo alentador: «Después de este injerto se va para la casa». Llegar a la casa (en enero de 2022), y sentir que no era ese su hogar, fue lo primero que experimentó Daniela luego de su trauma. Triste, frustrada, deprimida… Pero a su vez con enormes deseos de superar esos primeros días, y empujar el muñón para recuperarse. La dieta, los cuidados y la rehabilitación: aprender a manejar la silla de ruedas, el bastón y el caminador. El apoyo que encontró en el calor de su hogar junto a su madre y familiares no tiene nombre: fueron los fisiatras espirituales que esta paciente necesitó. Como buena estudiante, Daniela aprendió con facilidad estas lecciones, y pudo evolucionar con rapidez. En diciembre de 2022 recibió un regalo sorpresa: un carro para desplazarse. No lo podía creer: ahora tenía su propio vehículo. Hubo tiempo para estudiar, y con mérito obtuvo el título de Especialista en Gerencia en Salud. En abril de 2023 recibió la prótesis e inició el entrenamiento. Y desde agosto, su presencia nos alegró. Una tarde, durante una cirugía que debí practicar de emergencia, fue mi instrumentadora quirúrgica: cálida, responsable y eficiente; de manos ágiles y pasos firmes. Su cerebro sereno y cumpliendo las señales de comunicación al pie de la letra. ¿Y su corazón después de estos dos años y medio? Lo imagino: agradecido por la segunda oportunidad, y de vez en cuando nostálgico. Le amputaron una extremidad, no el corazón, ni la firmeza o la voluntad.