
Cuaresma

La Cuaresma es el tiempo litúrgico de cuarenta días que comienza el miércoles de ceniza, y termina antes de la misa de la Cena del Señor del Jueves Santo
La Cuaresma es el tiempo litúrgico de cuarenta días que comienza el miércoles de ceniza, y termina antes de la misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. Es el tiempo de preparación para la Pascua, la celebración de la Resurrección del Señor, centro de nuestra fe. Su propósito puede resumirse en las palabras que dijo Jesús y que hoy se repiten en el momento de la imposición de la ceniza: «Conviértete y cree en el Evangelio» (Marcos 1,15). En la Sagrada Escritura, el número cuarenta aparece repetidamente como signo de prueba, purificación y preparación para una intervención decisiva de Dios. En el Génesis se narra que Dios dijo a Noé «Entra tú y toda tu casa en el arca». Luego llovió sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches. Fue un tiempo de juicio, pero también de salvación. Moisés, antes de recibir las tablas de la Ley, permaneció cuarenta días y cuarenta noches en el monte Sinaí, sin comer ni beber, en presencia del Señor. El profeta Elías caminó cuarenta días hasta el monte Horeb, fortalecido por el alimento que Dios le concedió en su huida. En ambos casos, el tiempo de cuarenta días antecedió a una obra nueva de Dios. Jonás proclamó en Nínive: «De aquí a cuarenta días Nínive será destruida». Ese fue el plazo concedido para la conversión. Ante el arrepentimiento del pueblo, Dios suspendió el castigo anunciado porque supieron aprovechar la oportunidad que se les dio. En el Nuevo Testamento, nuestro Señor Jesucristo fue llevado por el Espíritu al desierto, donde permaneció cuarenta días en oración y ayuno. Allí venció al enemigo antes de iniciar su vida pública. Después de su Resurrección, se apareció a sus discípulos durante cuarenta días antes de ascender al Cielo y les explicó lo referente al Reino de Dios. Nada en la Escritura es casual. Los cuarenta días anteceden siempre a un cambio, a una decisión, a una obra nueva de Dios. También nosotros estamos recibiendo ahora cuarenta días. La pregunta es qué haremos con ellos. La principal invitación de la Cuaresma es que volvamos el corazón a Dios, corrijamos lo que está mal y reparemos el daño causado. Que acojamos el Evangelio para vivir conforme a sus preceptos, permitiéndole que ordene y santifique nuestra vida. «Ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación.» (2 Corintios 6,2)