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Opinión

Cuando se elige el sufrimiento

Olga Leonor Hernández Bustamante
Olga Leonor Hernández Bustamante
Columnista
2 de agosto de 2025

Conozco a alguien que está sufriendo y mucho. Sufre, pero se ha anclado en ese dolor y realmente hace poco por cambiar las condiciones que lo tienen en el lugar dónde actualmente está.

Po Olga Leonor Hernández Bustamante Conozco a alguien que está sufriendo y mucho. Sufre, pero se ha anclado en ese dolor y realmente hace poco por cambiar las condiciones que lo tienen en el lugar dónde actualmente está. Se queja de dolores físicos, pero no quiere tomar los medicamentos que le ordenan ni hacer los trámites para la cirugía que necesita hacerse. Está muy cansado y tiene poco tiempo para si mismo, pero estudia curso tras curso y llena su agenda de actividades y reuniones sin permitirse decirle que no a nadie. Conozco también otra persona que sufre y se siente incómoda cuando siente que su punto de vista no es tenido en cuenta. Es una persona que se preocupa tanto por el bienestar de los demás que constantemente interfiere y quiere solucionarle la vida a las demás personas. Se invita a si misma a ser parte de la solución de problemas que no le pertenecen y, cuando se topa con límites, se siente incómoda y ofendida. Sé de otra persona que sabe perfectamente en qué momento pierde el control de una situación (y de si mismo) y que a pesar de verlo y poderlo anticipar sigue y sigue por el mismo camino hasta que todo revienta y sale malherido y triste, sintiéndose cada vez más fracasado e incapaz de tener relaciones sanas. También he escuchado a alguien que se siente maltratado en su trabajo. Fueron tantas las veces que accedió a hacer más de lo que le correspondía que pareciera que lo hubieran castigado por su eficiencia y ahora tiene, sobre sus hombros, compromisos y responsabilidades que no son correspondientes con su cargo ni con su salario, se queja de estar quemado, pero no se atreve a hablar con sus superiores y pedir ayuda ni delega en otros que lo pueden apoyar. Conozco a alguien cuya identidad ha sido tan diseñada y construida alrededor de su productividad, que se llena de ocupaciones con tal de sentirse en alguna medida poderosa y capaz. Esta persona nunca tiene un descanso, siempre tiene planes productivos, incluso los domingos. Viaja, trabaja, va a excursiones y tours, conversatorios, clubes de lecturas y catas de vino o café. Todo el tiempo ocupada, todo el tiempo productiva, todo el tiempo capaz de hacer lo que se le atraviese aún a costa de su desgaste físico y emocional. Podría seguir ejemplo tras ejemplo, pero el punto está marcado: En alguna medida si uno elige ese sufrimiento, no es que sea tan insoportable, o tal vez, seguramente, haya algo que decidir cuya consecuencia es menos soportable que el dolor por el que atraviesa.