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Opinión

Cristo Rey del Universo.

Selma Samur de Heenan
Selma Samur de Heenan
Columnista
23 de noviembre de 2025

Estamos celebrando la fiesta de Cristo Rey, que proclama una verdad central de nuestra fe. Jesús es el Señor de todo lo creado. Nada queda por fuera de su autoridad. Su reinado no depende de decisiones humanas ni de los cambios del mundo.

Por: Selma Samur de Heenan “Grande es el Señor y muy digno de alabanza, y su grandeza es incalculable.” Salmo 145,3 Estamos celebrando la fiesta de Cristo Rey, que proclama una verdad central de nuestra fe. Jesús es el Señor de todo lo creado. Nada queda por fuera de su autoridad. Su reinado no depende de decisiones humanas ni de los cambios del mundo. Él conduce la historia con sabiduría y con un amor que no falla. Su corona no es de oro sino de espinas, y con ella muestra hasta dónde llegó su entrega para abrirnos el camino al Cielo. Jesús dijo “Mi reino no es de este mundo”, para expresar que su misión y su modo de obrar no están condicionados por intereses humanos ni por lo que cada época considera aceptable. Él no actúa por conveniencias ni según lo que hoy parece correcto, porque su palabra es eterna. Los santos vivieron esta verdad con mucha sencillez. Santa Catalina de Siena dejaba que Jesús orientara lo que debía hacer. San Francisco de Asís confiaba sin vacilaciones en la providencia. San Alfonso María de Ligorio enseñaba a aceptar con serenidad lo que Dios permite. El Padre Pío se apoyaba en Cristo en todo momento, convencido de que Él no abandona a quienes lo buscan con sinceridad. Esta solemnidad nos invita a poner nuestra vida en manos de Cristo de una manera concreta. Significa actuar con rectitud, evitar decisiones impulsivas, revisar nuestras intenciones y buscar la gracia para vivir cada día con fidelidad. Cuando nuestro Señor está en el primer lugar, aparece una paz estable que ayuda a enfrentar lo que nos corresponda vivir. También nos recuerda hacia dónde vamos porque la meta es el Cielo. Ese es el destino que da sentido a nuestras decisiones, a nuestros esfuerzos y a nuestras luchas. Cristo es Rey porque es el Juez justo que conoce nuestras intenciones y mira lo que hay en el corazón. Ante Él nada queda oculto y todo recibe su verdadero valor. Su reinado es real, constante y lleno de misericordia. Celebrar a Cristo Rey es afirmar que nos conduce y que quien confía en Él encuentra estabilidad, claridad en lo que debe hacer y fuerza para perseverar. Donde Cristo gobierna, siempre hay esperanza. “Su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino no será destruido.” Daniel 7,14