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Opinión

Costeños, hasta la coronilla

Ismael Guerra de la Ossa
Ismael Guerra de la Ossa
Columnista
26 de febrero de 2024

Las altas tarifas de energía en la Costa Caribe colombiana exigen soluciones concretas. El "Pacto por la Justicia Tarifaria" fracasó; urge movilización ciudadana para una solución definitiva.

Por: Ismael Guerra de la Ossa El álgido problema que atraviesa la Costa Caribe colombiana debido a la desmesurada alza en las tarifas de la energía, no puede quedarse sólo en discursos, reuniones y demás actitudes que pareciera que únicamente se convirtieran en un saludo a la bandera pues soluciones concretas y propósitos serios para torcerle el pescuezo de una vez por todas a ese mal que tantos sinsabores genera en los hogares sucreños, no se ven por ninguna parte. Más bien lo que se avizora en el horizonte social, de seguir las cosas como van, es que a fuerza de tanto palabrerío inútil la masa comunitaria, como en otros casos, va a acostumbrándose a aceptar un padecimiento, con envergadura de tragedia, en algo normal y cotidiano, lo cual sería insólito y absurdo que sucediera si se tiene en cuenta el impacto que produce en el seno de las familias costeñas. Hay que pensar entonces en buscar otros medios que realmente produzcan en las fibras de quienes tienen la obligación de buscarle solución al problema, la necesaria atención y búsqueda de alternativas serias y eficaces. Seguir con más de lo mismo ya está probado que no da los resultados esperados. Lo primero sería, claro, concitar en los costeños una fuerte decisión de hallar una unidad de propósitos con plena conciencia de que el objetivo que se persigue y por el cual se propende, requiere de una voluntad férrea y decidida de todos los estamentos sociales de la región, al margen de politiquería y de intereses partidistas. Es decir, que solo sea una causa cívica y comunitaria en donde prime el interés común. Ya está más que probado que el flamante “Pacto por la Justicia Tarifaria”, promovido hace rato por el Gobierno Nacional, quedó en puro bla bla bla. De manera que lo que queda es una gran movilización de los habitantes de la Costa Caribe, bien articulada, pacífica y cívica pero altiva y contundente, para ver si de una vez por todas los ministerios de Minas y Hacienda y todo el Gobierno Central en general, le ponen el ojo a esta problemática, pero no para hacer demagogia barata sino para buscarle una solución definitiva a esta situación que tiene angustiados hasta la coronilla a toda la población de nuestro litoral pues no solo golpea inmisericordemente a los estratos bajos sino a todos los estratos sociales de la región.