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Opinión

Conversaciones con un amigo

Olga Lucía Bustamante Madrid
Olga Lucía Bustamante Madrid
Columnista
1 de abril de 2023

Un hombre reflexiona sobre la vida, la religión, la amistad y el autoconocimiento. Trasciende las enseñanzas tradicionales, valorando la experiencia personal y la naturaleza como guías esenciales.

Por: Olga Lucía Bustamante Madrid. Lo observaba en silencio decir: “A mi edad he aprendido que la religión nos enseña más a temer que amar. Que la escuela me enseñó los conocimientos del profesor y no el porqué de las cosas. Mis amigos me enseñaron a pasar el tiempo, no a saber jugar. Mis hermanos me enseñaron a compartir entre nosotros el pan, pero el primero tomaba el más grande. Mi familia me enseñó el amor, pero nunca como el de mamá y papá. Y yo, he meditado y concluido que: La oración es el contacto directo del corazón con el Creador, sin intermediarios. Sabré quien soy, cuando tenga claridad de lo simple que sería el mundo sin las ataduras de la religión y sin el dogmatismo de la escuela. Que el real y verdadero amigo es un tesoro escondido entre los vaivenes de la vida. Los hermanos tienen la misma historia genética, pero no la historia espiritual. En fin… Algún día me conoceré a mí mismo, y entonces, seré capaz de decir, que me perdono por no ser capaz de conocer a los demás… Y que la naturaleza, es la mejor alumna, maestra y madre.” Y le di gracias a la vida por darme la dicha de convivir con personas que me hacen poner los pies sobre la tierra.  Te muestran cómo sería la vida, con su valor intrínseco, con las huellas y características impartidas por ti, no con el sello de los demás.  Cada uno es artífice de su presente, aunque haya piedras en el camino. Esas, necesarias para sacudirnos, cuando perdemos el norte. La edad no es un acumulado de números, sino un manojo de instantes vividos cargados de experiencias que nos moldean, algunas para bien, otras inútiles, que desdibujan el ambiente en nuestro exterior e interior. Pero cada circunstancia es necesaria para reconocer las alternativas, las conveniencias o inconveniencias, al final, nada sobra y nada falta. Lo pasajero llega, hace su papel e igualmente desaparece. Lo verdaderamente importante se queda, forma nido. A veces deben pasar grandes periodos de tiempo para entender razones, porqués, sentidos. El objetivo de la existencia es uno: Crecer. La velocidad la pongo yo, pueden pasar vidas o años en la búsqueda de esa meta. Somos tan racionales que no lo percibimos, creemos que vivimos, cuando en realidad sobre nadamos, para no ahogarnos en nuestro desconocimiento, inexperiencia y necedad. La agudeza de la mirada interior es la carta de salvación de la humanidad. “Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.” Proverbio chino