
Consejo de Ministros

La vicepresidenta Francia Márquez denuncia irrespeto en su propio gobierno. ¿Hipocresía? Críticas por discriminación y corrupción empañan la administración, revelando divisiones y desafíos en el gabinete.
Por Mons. Amaury Medina Blanco Cuando la Señora Vicepresidenta Francia Márquez fue subvalorada por algunas personas, su sector político decía: son racistas blancos, machistas y oligarcas, la irrespetan por ser mujer, negra y de un estrato económico popular. ¿Y ahora que ella dice haber sido irrespetada por la Ministra Sarabia? Irrespetos de una mujer blanca, no electa por voto popular, hacia una mujer negra, miembro del Gabinete y electa por voto popular a la Vicepresidencia de la nación. La discriminación y el menosprecio al rol institucional de la Señora Márquez ha provenido de su sector ideológico. El diario Granma todavía hoy repite una de las tantas frases del Che Guevara: «un revolucionario verdadero es guiado por grandes sentimientos de amor. De amor por la humanidad, por la justicia y la verdad». No sé si esta frase la aplican algunos revolucionarios en su trato con la Señora Vicepresidenta negra (yo también soy negro). En todo gobierno existen diferencias. Sin embargo, el Consejo de Ministros evidenció que los males por ellos recriminados a los gobiernos de derecha, han sido elevados al cuadrado por el gobierno de izquierda. Ello debería hacer bajar a la izquierda del peldaño de la perfección, que los colocaba en más allá del bien y del mal. Los obstáculos al programa de gobierno petrista no solo están en el Congreso, están en su propio Gabinete. ¡Solo 49 de los 195 compromisos han sido ejecutados! Y la Vicepresidenta revelando con amargura: «me duele que en el Gobierno que ayudé a elegir se presenten tantos actos de corrupción». El televisado Consejo de Ministros tuvo un efecto milagroso: ya fue olvidada la situación en el Catatumbo y el tema con USA por los repatriados. Oremos a Dios para que el Gabinete se direccione, prevalezca la sensatez, el respeto entre sus miembros y la búsqueda del bien común de los colombianos.