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Opinión

Conciencia o instinto

Olga Lucía Bustamante Madrid
Olga Lucía Bustamante Madrid
Columnista
6 de mayo de 2023

La furia y el odio no resuelven problemas, sino que los agravan. El amor y la conciencia, en cambio, son el camino para el cambio y la supervivencia.

Por: Olga Lucía Bustamante Madrid. ¿A quién le ha dado resultado, cuando hay un incendio, enojarse con las brasas y tratar de disuadirlas a puños e insultos? ¿Quién detiene un alud de tierra gritando energúmeno más fuerte exigiendo que pare? ¿Quién ha logrado consenso verbal o escrito sano y duradero, sin huellas dolorosas con cualquier ser vivo, utilizando humillación, maltrato, despropósito y sandeces mal intencionadas? Las sociedades tienen infinidad de problemas en el planeta entero, pero el único camino razonable siempre será detenerse ante cada inconveniente para analizar los ‘por qué’ se están sucediendo, los ‘para qué’ hacer cambios estructurales convenientes a los procesos y en quienes participamos de ellos. Pretender avanzar en cualquier contexto sobre las bases de la furia desorbitada e incontrolada, el odio hacia quienes piensan o actúan con métodos diferentes a los que consideramos correctos, es como sentarse en la boca de un cráter en erupción, a pactar un acuerdo. Entendamos que existe una verdad que cobija a cualquier ser creado pensante desde el inicio de la creación: Dos reacciones pertenecen al actuar humano, pero en extremos contrarios. Ambos extremos poseen, dentro de sí, dos emociones opuestas, que varían en sus propósitos y efectos. La del amor y el discernimiento, y, la emoción del enojo, la rabia, el odio y la insensibilidad. Ambas ‘inconscientes’. Solo están ahí, para ser descubiertas y utilizadas a voluntad de su dueño.  Algunos ‘deciden’ utilizar de manera ‘consciente’ la gran riqueza de la que fue dotada todo individuo sensible creado: La Conciencia. Este mecanismo está impulsado por la prudencia y la claridad, cuando se buscan respuestas coherentes y viables. El ignorar esa herramienta, activa otro componente también inherente e intrínseco en las personas pensantes: El instinto. Propiedad mecánica de la que fue dotada toda criatura humana o animal, para reaccionar en defensa propia sin asistencia del poder consciente. Instrumento predilecto por quienes eligen no utilizar la razón, sino la fuerza. Ha existido sobre la faz de la tierra: mejores y peores exponentes humanos, -porque los ha habido-, desde siempre. De un lado, profetas, visionarios, sabios, dirigentes, gobernantes, personas del común, padres de familia, profesores, lideres maravillosos, etc. Y del lado opuesto: guerreristas, dominadores, abusadores, insensibles y deshonestos, ... Pero, como lo creado es perfecto, por la ley del equilibrio, al final todo se redirecciona hacia el lado positivo. De no ser así, la especie humana ya habría desaparecido hace mucho tiempo. Todos poseemos conciencia e instinto, podemos andar fluyendo o en contra flujo, es cuestión de decisión. Al final, el camino que puede salvar el mundo, es el de la conciencia.