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Opinión

Con camándulas ajenas

Ismael Guerra de la Ossa
Ismael Guerra de la Ossa
Columnista
8 de septiembre de 2025

Según indicadores económicos, la tasa de desocupación en el país en julio de 2025 se ubicó en 8,8 %, 1,1 % menos que en julio del 2024 lo que quiere decir que 230 mil personas encontraron empleo en ese mes.

Por Ismael Guerra de la Ossa Según indicadores económicos, la tasa de desocupación en el país en julio de 2025 se ubicó en 8,8 %, 1,1 % menos que en julio del 2024 lo que quiere decir que 230 mil personas encontraron empleo en ese mes. Mientras tanto, la tasa de ocupación a nivel nacional llegó a 58,9 %, subiendo 1,1 %, lo que se traduce en que en un año la población ocupada aumentó en 766 mil personas. Los sectores que más aportaron al empleo en el último año fueron Alojamiento y Servicios de Comida (186 mil), Transporte y Almacenamiento (172 mil), y Comercio y Reparación de Vehículos (115 mil). Estos destellos positivos en la economía colombiana han ocasionado que desde el presidente Petro para abajo, pasando por ministros y congresistas del Pacto Histórico, estén sacando pecho y vociferando a voz en cuello que eso se debe a las políticas económicas del actual Gobierno, es decir, nos consideran a todos los colombianos como unos cafres, idiotas, imbéciles y desinformados, que por nuestra ignorancia crasa, según ellos, nos pueden engañar fácilmente y meternos el dedo en la boca. Creen que no sabemos o que ya se nos olvidó que ha sido este gobierno el que más ha atacado y perseguido al empresariado y al sector productivo en general, a través de sobrecargas de impuestos y el despojo inmisericorde de exenciones y subvenciones. Y como si lo anterior fuese poco, el gobierno que nos rige no pierde oportunidad para estigmatizar a los empresarios, a los cuales sataniza y, sin reato alguno, siempre los injuria tildándolos de esclavistas y explotadores. De manera que nos parece un descaro monumental, que el Gobierno Petro y sus aliados, salgan a decir ahora, sin ruborizarse, que los chispazos positivos que se registran tímidamente en algunos sectores del aparato productivo nacional son el resultado de las políticas económicas de la actual administración, pues en manera alguna se debe a eso. Por el contrario, ha sido el fruto de la capacidad de aguante y resiliencia de unas empresas, grandes, medianas, pequeñas y micros, que, a base de esfuerzo, de estrategias innovadoras en la productividad y manejo operacional acertado, han logrado salir adelante y sobreponerse tras los embates del actual gobierno que si por algo se ha caracterizado es precisamente por ser enemigo acérrimo del empresariado colombiano. No busquen entonces indulgencias con camándulas ajenas.