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Opinión

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Luis Paternina Amaya
Luis Paternina Amaya
Columnista
12 de agosto de 2025

Es igualmente el interrogante que taladra el sentimiento de muchos colombianos que rechazan todo acto de barbarie que nos devuelva a las cavernas y al uso de la violencia como medio que resuelva nuestras diferencias.

Por Luis Paternina Amaya Es la pregunta que muy temprano me formula un amigo con ocasión del asesinato del joven político Miguel Uribe. Es igualmente el interrogante que taladra el sentimiento de muchos colombianos que rechazan todo acto de barbarie que nos devuelva a las cavernas y al uso de la violencia como medio que resuelva nuestras diferencias. A menos que ya nada nos sorprenda cayendo en una especie de insensibilidad colectiva. Sufre entonces la evolución un frenazo de consecuencias inciertas con las acciones que se desprende desde las sombras del mal, en reemplazo de la palabra que alimente la convivencia trasmitiendo esperanza y vida. Las cosas que van por mal camino efectivamente deben cambiar, pero no a precios tan alto como acabando con la vida sea la del obrero, la del ama de casa, el campesino, el magistrado, o la de Miguel Uribe ni la de ningún líder social ni de otro precandidato a la presidencia por mucho que no nos gusten sus ideas. Más cuando estamos en el país de la belleza y de la vida. Pues, así que contestó al amigo su pregunta, apelando más al silencio dada la complejidad de la respuesta, por no encontrar las palabras precisas que retraten la realidad que impotentes percibimos