
Comencemos a ocuparnos de lo esencial

El desequilibrio interior humano refleja el caos global. Priorizar lujo y posesiones marchita el alma, alejándonos de la armonía. Urge revertir esta tendencia para asegurar el futuro.
Por Olga Lucia Bustamante Madrid Lo que está pasando a nuestro alrededor, es el reflejo del desequilibrio interior en los habitantes del planeta. Igual que una empresa próspera es el resultado del orden intrínseco que la rige, la vida es una cadena de energías en armonía, paralela al dictamen prodigioso del universo. El bienestar se desprende de una cadena de circunstancias benéficas, vinculadas a intenciones y emociones altruistas y desinteresadas. ¿En qué se parece esta descripción a la realidad de hoy?, cuándo en los pensamientos humanos la prosperidad es sinónimo de lujo y comodidad, la armonía es combinación de formas y colores, el bienestar es abundancia desproporcionada de cosas...Y vida ¿Qué es la vida para muchos? ¿Un lapso, una historia, una manera, una jornada, una posesión a merced de quien la quiera aceptar o rechazar? Si esta es la descripción que usted tiene de su vida, déjeme decirle, que usted está marchito. Ocuparnos de lo esencial no es como equivocadamente interpretamos: mojigatería, ranciedad, tonterías, artificios y fanatismo. Si no somos admiradores y amigos incondicionales de la verdad que rige nuestro destino, entonces somos adversarios de nosotros mismos. Estamos transitando la existencia como un vehículo en reversa a 200 km/h y sin frenos. ¿Es mentira? Basta con mirar el mundo en que vivimos para obtener respuestas. Sigamos deteniendo la vida, y solo encontraremos muerte. Continuemos colocándole obstáculos a la llegada de nuevos descendientes, y muy pronto no habrá quien tienda la mano al caído, alivie al hambriento, ni quien dé de beber al sediento. ‘Alguien’ o quizá muchos, con miradas mezquinas, pretendieron controlar los procesos que mantienen con vida la naturaleza, y con el ser humano, se les fue la mano. Lo peor es que, no saben cómo revertir la orden. Esto es un S.O.S. Se olvidó la transitoriedad del hombre por la vida terrenal. La orden natural es que exista una generación que anteceda a la que está en el umbral, ese es el equilibrio entre generaciones, de lo contrario esta será la extinción de la raza humana. Las sociedades deben encontrar la forma de adaptarse al cambio y sobrevivir, sin negarle a la naturaleza su dominio y sabiduría. Cada nueva generación trae mentes nuevas y creativas que contribuyen al desarrollo científico, cultural y social. El futuro de la humanidad depende en parte de los aportes que hagan las nuevas generaciones, de lo contrario será una sociedad obsoleta.