
Colombia no puede vivir de pasiones

La actividad minero-energética, centrada en el petróleo, enfrenta momentos cruciales. Análisis revelan debilidad operativa, escasa producción y falta de innovación, impactando el PIB y la confianza.
Por Francisco Montes Vergara Los últimos días han sido cruciales para la actividad minero-energética, especialmente para el petróleo. La semana pasada escribí una columna titulada “Se advirtió a Ecopetrol”. Como columnista y economista siento la responsabilidad de escribir según los análisis y seguimientos que hago en cuanto a la dinámica económica. No puedo guardarme los resultados de los cálculos que hago con las cifras analizadas, no sólo obtenidas de entidades como el Dane, sino también de fuentes financieras entre las que puedo citar la Bolsa de Valores de Colombia o la Superfinanciera. Las cifras petroleras han venido hablando. Desde hace más de una década se han dado las señales donde se evidencia la falta de oxígeno, poco musculo operativo, escasa producción, nula innovación tecnológica, conocimientos desactualizados y como consecuencia, debilidad en los ingresos. Voy a explicar esto en dos escenarios: trimestral anual (comparación de trimestre de un año con respecto al anterior) y año corrido (lo que creció en el año). Entre el primer trimestre del 2006 y el segundo de 2024, el sector petrolero, en el crecimiento anual trimestral, ha tenido variaciones que van desde 19.6%, ocurrida en el segundo trimestre de 2011, hasta el menos 12.9% en el cuarto de 2016. Con respecto a cifras de crecimiento año corrido, dejan ver que desde 2011 el sector empezó a caer toda vez que en este periodo creció 17.8% y en 2012 paso al 4.6%. En esta tendencia, alcanzó a disminuir al menos 9.36% en 2016. Solamente, entre el 2008 y 2011, mantuvo un comportamiento alcista porque el promedio fue de 16.3%. Ante estos comportamientos irregulares, se observa falta de planeación y programación en los procesos de extracción y mercadeo. No es admisible planear el desarrollo económico ante semejante incertidumbre. Sí existe una política de extracción, debería demostrar su solidez y homogeneidad en los resultados. Lo cierto es que el 26 de agosto hubo cancelación de vuelos supuestamente por falta del suministro de combustible. Ante ello el presidente Petro intervino anunciando investigaciones. Misteriosamente y posterior a ello, a las pocas horas se retrocedió en la decisión. Hay aguas turbias. El sector no muestra solidez en sus aportes al PIB. El precio de los combustibles sube y la producción cayendo. Con todo esto podemos inferir que hay inconsistencias por lo que Ecopetrol debe generar confianza.