
Colombia, ante el desafío suizo: llegó la hora de dar el golpe

La Copa Mundial de la FIFA 2026 entra en su etapa más emocionante y la selección Colombia ya conoce su próximo desafío: Suiza será el rival en los octavos de final, en la ciudad de Vancouver, Canadá. Será un partido de alta exigencia, donde ya no hay margen de error y en el que los pequeños detalles definirán quién sigue soñando con la gloria mundialista.
La Copa Mundial de la FIFA 2026 entra en su etapa más emocionante y la selección Colombia ya conoce su próximo desafío: Suiza será el rival en los octavos de final, en la ciudad de Vancouver, Canadá. Será un partido de alta exigencia, donde ya no hay margen de error y en el que los pequeños detalles definirán quién sigue soñando con la gloria mundialista. Antes de hablar de fútbol, hay un aspecto que no puede pasar desapercibido. Colombia ha sido una de las selecciones con mayor desgaste logístico del campeonato. Ha recorrido miles de kilómetros jugando en Ciudad de México, Guadalajara, Kansas y ahora Vancouver, convirtiéndose en una de las pocas selecciones que habrá disputado partidos en los tres países anfitriones: México, Estados Unidos y Canadá. Mientras otras potencias han tenido recorridos mucho más cómodos, el equipo colombiano ha tenido que superar también el cansancio de los largos desplazamientos. En lo futbolístico, la noticia que más preocupa es la ausencia de Jhon Córdoba. El delantero venía cumpliendo una función fundamental: pelear cada balón, aguantar de espaldas al arco y darle aire al equipo en los momentos de mayor presión. Su baja deja a Colombia con apenas dos atacantes de área, Luis Javier Suárez y Juan Camilo Hernández, quienes todavía no han logrado estrenarse como goleadores en esta Copa del Mundo. Y precisamente el gol es la gran deuda de Colombia. El equipo juega bien, tiene una idea clara, domina largos tramos de los partidos y genera oportunidades, pero le falta contundencia. Apenas ha convertido cinco goles en todo el torneo, una cifra que preocupa cuando comienzan las rondas de eliminación directa, donde cada ocasión desperdiciada puede costar una clasificación. También se espera mucho más de Luis Díaz. El guajiro solo ha marcado un gol en este Mundial. Su entrega es indiscutible, encara, corre y nunca deja de intentarlo, pero se le nota ansioso, desesperado por encontrarse nuevamente con el gol. En varias ocasiones ha caído en fuera de juego por ese afán de buscar el arco rival. Colombia necesita que aparezca su gran figura, porque los mejores jugadores deben responder cuando llegan los partidos decisivos. El contraste es evidente si se observa lo hecho por otras selecciones. Marruecos, por ejemplo, derrotó 3-0 a Canadá mostrando una enorme efectividad. No necesitó dominar todo el encuentro para resolverlo. Colombia, en cambio, construye mucho, pero convierte poco. En un Mundial, la eficacia suele pesar más que la estética. Pero no todo son preocupaciones. Si hay una zona que transmite tranquilidad es la defensa. La pareja conformada por Davinson Sánchez y Jhon Lucumí ha sido una verdadera muralla. Colombia acumula tres partidos consecutivos sin recibir goles, una estadística que habla del orden, la concentración y la seguridad defensiva del equipo. Así como hay que criticar cuando corresponde, también hay que reconocer el enorme trabajo que viene realizando la línea defensiva. Ahora llega Suiza, una selección europea disciplinada, intensa y con jugadores de experiencia. Nadie puede pensar que será un compromiso sencillo. Los europeos históricamente son rivales incómodos, fuertes tácticamente y muy difíciles de superar. Sin embargo, este también puede ser el partido que marque un antes y un después para Colombia. Si mantiene la solidez defensiva y logra mejorar su eficacia frente al arco, tiene argumentos suficientes para avanzar a los cuartos de final. Los colombianos tenemos derecho a soñar. Este equipo ha demostrado personalidad, compromiso y buen fútbol. Ahora solo falta dar ese paso que separa a las buenas selecciones de las grandes: convertir las oportunidades en goles. Que Vancouver sea el escenario donde Colombia haga historia. Que aparezca Luis Díaz. Que la defensa siga siendo un muro. Que el equipo juegue bien, gane y convenza. Porque cuando comienza la fase de eliminación directa, ya no basta con competir; es el momento de demostrar que esta selección está preparada para pelear por cosas grandes.