
Clero corrupto

La Iglesia Católica ha ocultado durante siglos delitos, incluyendo crímenes como la pedofilia, expuestos ahora por el Papa Francisco. El autor comparte una experiencia personal en un colegio religioso.
Por: Narcés Montes Buelvas. Muchos no me perdonarán, pero Dios si por decir una verdad oculta hace siglos, los tantos delitos hasta criminales horrendos que cometió la Iglesia Católica, que ocultaban por simple respeto o temor al clero debido a su vínculo divino. Ni siquiera hablaré de las crueles Guerras Santas que mataron media humanidad, ni de los crímenes calumniosos de los incrédulos (brujas, sabios, científicos, ateos, etc.) con la despiadada Inquisición, menos la alianza económica del catolicismo con las prostitutas, le exigían el 50% y fundaron famosos burdeles (de Vírgenes Apetas y Aviñón,). La corrupción clerical se viene dando desde su inicio violando sus víctimas (pedofilia) que ocultaban sus jerarcas, ahora es cuando los medios las descubren gracias al papa Francisco. Todas las religiones son necesarias psicológicamente, aunque todas se hayan fundado por interés económico. Estudié en el mejor colegio Barranquilla regido por sacerdotes, vi muchas aberraciones que van del homosexualismo a la pedofilia, quizá pederastia. Como era un pueblerino que llegó a un colegio de ricos, me mantenía tímido por “corroncho medio caído del zarzo”, eso lo aprovechó la curia para nominarme monaguillo. Permitiéndome ver más de cerca las travesuras clericales, sobre todo cuando en los “Retiros Espirituales” (por no decir retiros sexuales). En su mansión de Miramar (Puerto Colombia). Como el dormitorio clerical quedaba detrás del estudiantil, a las dos de la mañana salían un par de sacerdotes y me tropezaron la cama, entonces medio abrí los ojos y a cuclillas los seguí. Cuando llegaron a la playa, los “ensotanados” se desnudaron y empezaron a fornicarse mutuamente en forma tan aberrada, qué asustado me escandalizó, tanto qué enmudecido me escondí bajo las sábanas. Diez años después encontró en la U de Cali un sacerdote retirado, al preguntarle por su nueva civilidad dijo “por lo que viste en Puerto Colombia”. Él no fue porque iba detrás filmando la escena erótica, tanto que tenía centenares de películas para demostrarle a su papa el error de obligarlo a ser cura contra su voluntad. Desde entonces repudio al clero, no gusto de ellos, aunque sigo creyendo en Dios con suma devoción, pero sostengo que “con los curas ni a misa”. Esa anécdota corrobora la aberración clerical más corrupta del “Clan Sotanas” y explica los miles de niños y niñas violadas en el mundo entero de hace siglos, ocultos por sus superiores, quizá por eso los apodan “padre” (en Europa no son padre de nadie, les llaman sacerdotes). Reitero creer en Dios invocándolo permanentemente.