
Cincuenta años no son nada…

Celebraciones de reencuentro de graduados se multiplican. Promociones de bachilleres y universitarios conmemoran aniversarios, reviviendo memorias y éxitos tras años de estudio.
Por Raymond Gomes-Cásseres Se ha puesto de moda que las diversas promociones de bachilleres, tecnólogos o universitarios, se reúnan para celebrar ya sea los 20, 25, 30, 40 o 50 años de graduados. Es un deseo subliminal de volver a vivir esa época de estudios, esos años que se vuelven maravillosos en el recuerdo, de reencontrarse con los compañeros de estudios con los cuales compartimos tantas vivencias; es como querer volver a la juventud, la mejor época de nuestra vida, cuando sentimos que ya nuestro paso por la tierra está por terminar. Esta situación emocional de volver al pasado la recoge exactamente la letra del tango Volver, interpretado por el gran Carlos Gardel y escrito por Alfredo Le Pera: …/Y aunque no quise el regreso, siempre se vuelve al primer amor…/Volver con la frente marchita las nieves del tiempo platearon mi sien…/Sentir que es un soplo la vida/que 20 años no es nada/… Tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve a enfrentarse con mi vida/Pero el viajero que huye tarde o temprano detiene su andar/…. Siempre se vuelve al primer amor, aunque no lo admitamos, es la realidad. En la canción Todos vuelven de César Miró, Rubén Blades también lo expresa sentidamente: Todos vuelven a la tierra en que nacieron/al embrujo incomparable de su sol/todos vuelven al rincón de donde salieron/ Bajo el árbol solitario del pasado/cuántas veces nos ponemos a soñar/todos vuelven por la ruta del recuerdo/Qué triste es la ausencia que deja el ayer. La Promoción 1973, del Instituto Nacional Simón Araújo, a la cual pertenezco, en estos momentos se encuentra realizando los preparativos para celebrar en el mes de noviembre de este 2023, los 50 años de graduados. Ya hemos realizado dos encuentros preparatorios a los cuales hemos asistido 30 ex condiscípulos, lo que nos ha permitido volver a encontrarnos con compañeros y compañeras que no veíamos hacía 50 años. Llegaron de diferentes ciudades y del exterior. Cambiados en su físico pero no en su esencia, fue inmensa la alegría de volver a encontrarnos por unas horas para recordar esa época estudiantil. La mayoría de los compañeros y compañeras (el 90%) estudiaron una profesión. Se podría decir que salieron adelante, han triunfado en la vida a pesar de provenir de familias de clase media y baja, hoy tienen un nivel de vida que ni soñaban en esa época de estudiantes. Valió la pena las trasnochadas que sufríamos para ganarnos los años. Estudiar paga, de eso no hay duda. Gracias inmensas a nuestros profesores: Licenciados Plinio Contreras Hernández, Silvio Meza Domínguez, Bonifacio Mercado (q.e.p.d.), el "Pupy" Gastelbondo (q.e.p.d.), Jairo Calderón Zuleta, Eliécer Muleth Borja, Arquez, y tantos otros que dejaron una impronta imborrable en nosotros. Aunque aparentemente ya no somos los mismos pues las experiencias vividas van moldeando nuestra personalidad, en el fondo la mayoría seguimos siendo aquellos famélicos estudiantes que soñábamos con cambiar nuestro destino. Y a fe que lo conseguimos.