
Certezas

La búsqueda de certezas limita experiencias. Aceptar la incertidumbre, en cambio, abre a nuevas vivencias y aprendizaje. Reflexiona: ¿Cuántas cosas te has perdido por buscar seguridad?
Olga Leonor Hernández Bustamante ¿Cuántas cosas te has abstenido de vivir por buscar certezas? Una cosa es afrontar la incertidumbre y otra es esperar tener plena seguridad en algo para moverme y tomar decisiones. Cuando afronto la incertidumbre, reconozco que no tengo el control y acepto con los ojos abiertos las circunstancias que estoy viviendo. Al decir que es con los ojos abiertos, me refiero a estar consciente de lo que vivo sin resignación, sin sometimiento, pero reconociendo que lo que vivo escapa a mi voluntad. Cuando afronto lo incierto me dispongo con apertura a hacerle frente a las cosas, y al vivirlas y aprender, puedo abonar el camino para mi crecimiento. Cuando busco certezas me quedo a la espera de evidencias que me autorice a andar. Desde ese lugar, hago un chequeo de la situación evaluando si cumple o no cumple con unos criterios propios para sentir la seguridad de moverme. Esta posición me deja en pausa y esperando que las condiciones sean perfectas y los planetas estén alineados para decidirme a actuar. Aquí no aprendo, aquí evalúo, aquí ya tengo una visión formada e intento ajustar la realidad para que coincida con lo que quiero que pase. Aquí me anclo en el pasado, en la expectativa añeja ya diseñada y dejo de ver el presente. ¿Un ejemplo? Cuando acepto la incertidumbre al inicio de una relación de pareja, junto con la atracción me dispongo a reconocer lo que soy y puedo ser, en el flujo de emociones que me genera la compañía de esa persona. Acepto que no tengo garantía de futuro y la imperfección, comprendiendo que esa persona a quien estoy conociendo es distinta a mí, que hay cosas que van a fallar, cosas que no me van a gustar, cosas nuevas que no conocía y que pueden ser magnificas. La incertidumbre siempre estará presente, una cosa es iniciar algo y otra que ese algo se sostenga, pero cuando acepto lo incierto puedo permitirme vivir a plenitud cada momento, sea perfecto o imperfecto. Cuando me dedico a buscar certezas, la llegada de una persona viene acompañada de un proceso de evaluación. Tengo un estándar definido y reviso con mirada escrutadora si ese alguien se ajusta o no. La búsqueda de certezas me niega la posibilidad de nuevas experiencias porque solo me permito vivir lo conocido. No estoy promoviendo vivir una vida sin proyección, sin metas, sin propósitos. Estoy invitando a la pregunta de cuantas cosas nos hemos abstenido de vivir por esperar la certeza de un buen resultado o más bien, de un resultado alineado a las expectativas. Es una invitación a cuestionar esa necesidad de lo cierto y dar cabida a lo incierto, de forma que no vivamos solo las porciones de la realidad que nos gustan sino lo que es, en toda su expresión.