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Opinión

Cerrar Caregato es prioridad

Luis Guillermo Altahona Buelvas
Luis Guillermo Altahona Buelvas
Columnista
7 de julio de 2026

Han transcurrido casi cinco años desde que el boquete de Caregato alteró el equilibrio hídrico de La Mojana. Desde agosto de 2021, miles de familias han convivido con inundaciones permanentes, pérdida de cultivos, mortandad de animales, deterioro de las vías y una profunda incertidumbre sobre su futuro. Para quienes habitan este territorio, cerrar Caregato no representa únicamente una obra de ingeniería; significa recuperar la esperanza de vivir, producir y permanecer en su tierra con dignidad.

Han transcurrido casi cinco años desde que el boquete de Caregato alteró el equilibrio hídrico de La Mojana. Desde agosto de 2021, miles de familias han convivido con inundaciones permanentes, pérdida de cultivos, mortandad de animales, deterioro de las vías y una profunda incertidumbre sobre su futuro. Para quienes habitan este territorio, cerrar Caregato no representa únicamente una obra de ingeniería; significa recuperar la esperanza de vivir, producir y permanecer en su tierra con dignidad. La gobernadora de Sucre, Lucy García Montes, ha sido enfática en afirmar que la salud y la vida de los habitantes de La Mojana constituyen la prioridad absoluta de su administración. Sin embargo, los pobladores de la región consideran que ese propósito difícilmente podrá alcanzarse mientras Caregato permanezca abierto. Para ellos, el cierre del boquete es una necesidad urgente, pues las inundaciones permanentes continúan afectando directamente la salud de las comunidades, favoreciendo la proliferación de enfermedades, limitando el acceso oportuno a los servicios médicos y deteriorando las condiciones sanitarias y de habitabilidad. Las consecuencias también se reflejan en la productividad. La agricultura ha sufrido una drástica reducción en la producción de arroz, maíz, yuca, plátano y otros cultivos tradicionales debido a la inundación prolongada de los suelos. La ganadería, principal sustento de numerosas familias, enfrenta pérdidas por la disminución de las áreas de pastoreo, la muerte de animales, el aumento de enfermedades y el deterioro de la infraestructura productiva. Esta situación frena la dinámica económica regional, reduce los ingresos de los productores y limita las oportunidades de empleo. No obstante, el cierre de Caregato debe formar parte de una estrategia integral para la recuperación de La Mojana. Las comunidades también demandan la rehabilitación y mantenimiento de los caños y ciénagas, la recuperación del sistema natural de drenaje y la construcción y mejoramiento de las vías terciarias, indispensables para transportar la producción agropecuaria, facilitar la movilidad y garantizar el acceso a la educación y los servicios de salud. La Mojana no pide soluciones temporales; reclama decisiones definitivas. Cerrar Caregato representa mucho más que contener el agua: significa recuperar la productividad agrícola y pecuaria, reactivar la economía regional, proteger la salud pública y devolver la tranquilidad a miles de familias que, durante casi cinco años, han esperado una respuesta efectiva. La recuperación de La Mojana comienza necesariamente por cerrar Caregato.