
Centros históricos: dos casos

Los centros históricos de Sucre requieren intervenciones que generen efectos tangibles y sostenibles, integrando espacio público, movilidad y actividades culturales sin recurrir a soluciones complejas de difícil mantenimiento.
Por Manuel Cadrazco Martelo Los centros históricos de Sucre requieren intervenciones que generen efectos tangibles y sostenibles, integrando espacio público, movilidad y actividades culturales sin recurrir a soluciones complejas de difícil mantenimiento. El caso de Sincelejo y el proyecto de turismo religioso en San Benito Abad en espacios funcionales, accesibles y capaces de atraer a locales y visitantes, reforzando al mismo tiempo la identidad local. En Sincelejo, el primer paso consiste en soterrar redes eléctricas y de comunicaciones para liberar espacio visual y reducir riesgos. A continuación, deberá ampliarse el ancho de las aceras, definiendo corredores peatonales uniformes que conecten el mercado público, la catedral y las plazas adyacentes. Asimismo, un sistema de iluminación programable optimizará el consumo energético y ajustará su intensidad al flujo de peatones y a la realización de eventos culturales. El proyecto de turismo cultural y religioso en San Benito Abad parte de la restauración del antiguo seminario, un edificio cuya historia merece ser recuperada y divulgada. La adopción de paneles interpretativos en puntos clave permitirá difundir datos históricos sobre su construcción y las funciones que ha desempeñado. En su entorno, se organizarán a vendedores de artículos religiosos en módulos temporales estéticos que cumplan estándares de calidad y ordenen el espacio sin obstruir la movilidad. Estos puestos rotarán según horario y temporada, facilitando la renovación constante de la oferta. La evolución del seminario como epicentro cultural es algo que sin dudas terminará de consolidar al municipio como un referente a nivel de país en turismo religioso. Intervenir los centros históricos no solo responde a una necesidad de infraestructura; también genera beneficios significativos en múltiples dimensiones. En lo económico, impulsa el comercio local, dinamiza el turismo y abre nuevas oportunidades para el emprendimiento cultural, especialmente entre jóvenes y mujeres. Al habilitar espacios para la memoria, el diálogo y el intercambio, los centros históricos vuelven a cumplir su función como articuladores sociales. Estas zonas tienen el potencial de convertirse en centros de convivencia, donde la gestión compartida del espacio público refuerza prácticas democráticas y canaliza el talento local hacia usos productivos. Este conjunto de propuestas ofrece una hoja de ruta pragmática para revitalizar los centros históricos de Sucre. Con acciones sencillas de implementar, evaluadas regularmente y adaptadas a la escala local, es posible consolidar entornos seguros, dinámicos y atractivos, que conviertan al departamento en un referente de gestión urbana responsable. Esto es posible en otros municipios también.