Cargando indicadores...
Sucre Logo
Imagen del artículo
Opinión

¿Cayeron en la trampa?

Ismael Guerra de la Ossa
Ismael Guerra de la Ossa
Columnista
11 de mayo de 2026

Tanto el exministro Juan Fernando Cristo como los Verdes le pusieron como condición al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, para apoyarlo, que en el hipotético caso de que ganara las elecciones, cosa casi imposible, no promoviera la convocatoria a una Constituyente. Cepeda aceptó y por eso Cristo y los Verdes decidieron apoyarlo.

Tanto el exministro Juan Fernando Cristo como los Verdes le pusieron como condición al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, para apoyarlo, que en el hipotético caso de que ganara las elecciones, cosa casi imposible, no promoviera la convocatoria a una Constituyente. Cepeda aceptó y por eso Cristo y los Verdes decidieron apoyarlo. Pero resulta que el presidente Petro, quien funge, no tras bambalinas sino de frente y descaradamente como jefe de debate de Cepeda, declaró que se propone convocar una Constituyente e incluso ya abrió una cuenta bancaria para recolectar fondos para ese propósito. Queda claro entonces que Cepeda le está poniendo conejo a los Verdes y a Cristo, como lo hizo Petro con quienes votaron por él para la presidencia de Colombia. ¿Recuerdan cuando el entonces candidato Petro, acompañado de Claudia López, Antanas Mockus, Antonio Navarro Wolf y otras figuras políticas prometió no impulsar ninguna Constituyente? ¿Y qué es lo que ha hecho Petro a lo largo de su mandato? ¿No ha sido, acaso, propender porque se convoque a una Constituyente? Es más, aún en los estertores de su período de gobierno, es decir, con el sol a las espaldas, sigue con ese mismo propósito, lo que indica a las claras que en el poco probable mandato de Cepeda, este hará lo mismo que su jefe Petro, en lo de la Constituyente, y entonces el exministro Juan Fernando Cristo y los Verdes quedarán viendo un chispero o, como se dice popularmente, “chiflando iguanas”. Dice Petro que la Constituyente será para dos cosas puntuales: ejecutar una reforma política y hacer viable las reformas sociales que él no pudo poner en marcha durante sus cuatro años de gobierno. Todavía Petro cree que Colombia es un país de cafres, y que a todos los colombianos nos puede engañar, como embauca y engatusa a sus áulicos y obsecuentes seguidores. Sabido es que una Constituyente goza de un poder omnímodo, y puede aprobar todo lo que a bien tenga sin cortapisa ni jareta alguna, lo que quiere decir que nadie puede asegurar los temas que tocará y no tocará una Constituyente. Así las cosas, de hacerse realidad esa idea de Petro, se perpetuará su ideología en el poder, como lo hicieron los Castro en Cuba, Putin en Rusia, Ortega en Nicaragua y los chavistas en Venezuela. ¡Qué horror!