Cara de Gato, un elefante blanco
El proyecto de protección del río Cauca en la Mojana, Sucre, acumula un año de retraso, generando bloqueos y exigiendo respuestas urgentes ante la ineficiencia y falta de compromiso estatal.
Por Alexander Marimon Márquez A la lista interminable de obras fundamentales para algunas regiones del departamento de Sucre, que van quedándose rezagadas en el tiempo, en los presupuestos y en los intereses de los dirigentes políticos, tenemos que sumar las obras de protección del rio Cauca que debieron haberse terminado hace un año, lo que claramente constituye un agravio para la comunidad de la Mojana, y un motivo de investigación para los órganos de control que deberían actuar con presteza en este y otros casos similares, tal como lo han manifestados líderes de aquella zona, damnificada por tanto incumplimiento. El retraso que hoy presenta la obra de Cara de Gato, no sólo es injustificable, sino que también refleja una falta de compromiso y responsabilidad por parte de los contratistas y del Estado, escudados ambos en la complejidad del diseño, como si los recursos que hoy ofrecen las nuevas tecnologías no fueran suficientes. La obligación de los contratistas y del Estado es concluir estas obras oportuna y efectivamente, garantizando la seguridad y el bienestar de los habitantes de la región de la Mojana, tal como lo exige la comunidad en general, y en especial nuestra gobernadora Lucy García Montes cuando reclama la evaluación de las modificaciones solicitadas por el contratista, que conduzcan a la eficacia del contrato. La demora en la ejecución de estas obras tiene un impacto directo en la vida de los mojaneros, quienes cansados de señalar el perjuicio que han sufrido en su vida y en su actividad económica han organizado nuevos bloqueos en las vías de Córdoba y Sucre impulsados por el incumplimiento del director de la Unidad Nacional de Gestión y Riesgo, Carlos Carrillo, quien no ha podido jalonar los recursos para la culminación de estos trabajos, y para proyectar otros que eviten nuevas inundaciones en otros puntos de la geografía mojanera. Los habitantes de la Mojana merecen una respuesta inmediata y efectiva. Es fundamental que se tomen medidas urgentes para resolver los problemas técnicos y financieros que han surgido, y que se garantice la ejecución del proyecto en el menor tiempo posible, pues la comunidad no puede seguir siendo víctima de la ineficiencia y la falta de compromiso de quienes tienen la responsabilidad de velar por su bienestar.