Candidatos y programas
La definición de "candidato" y el ritual político romano iluminan el inicio de la campaña electoral. El autor analiza las propuestas y la importancia del voto ciudadano.
Por: Rafael González Guerrero El Diccionario de autoridades define candidato como: “El que pretende y aspira o solicita conseguir alguna dignidad, cargo, o empleo público honorífico.” “Candidato procede del latín candidatus 'el que viste de blanco', derivado del verbo candere “ser blanco, brillar intensamente”, voz con la que se designaba en Roma a quienes se presentaban como aspirantes a cargos públicos. En el ritual político romano, los candidatos debían cambiar su habitual toga por una túnica blanca (cándida) con la que se exhibían públicamente para manifestar la pureza y la honradez esperables en los hombres públicos. Comienza ahora la campaña territorial para elegir gobernadores, alcaldes, diputados y concejales en octubre de este año en todo el país, y en lo que concierne a nuestro departamento, ya están asomándose aspirantes. Algunos de ellos han venido trabajando para consolidar una candidatura. Otros, simplemente la comprarán, y no faltarán quienes ignoren por qué son candidatos. Todo eso sucede porque no hay un conocimiento exacto de lo que significa el poder, de cómo manejarlo y cómo acceder a él. Los planteamientos de quienes se interesan en postularse deben ser precisos en lo que tiene que ver con la problemática que afrontamos para, según ellas, proyectar las soluciones que la sociedad necesita, para convertirse, entonces, en el líder para gestionar lo que su respectiva comunidad exige. Constituidos en candidatos, deben presentar un programa de gobierno, el cual es la ruta o directrices de las actuaciones que pretende llevar a cabo el gobierno en el periodo de tiempo o duración del mandato. Pero este no se debe hacer a la ligera sino pensando en lo que el ya candidato vaya a poder desarrollar, basándose en las necesidades que verdaderamente tenga su territorio. Así, por ejemplo, puede esbozar el tratamiento que va a dar a las áreas de desarrollo social, económico, urbano, comercial, de infraestructura vial, empleo, cultura del medio ambiente, cultura ciudadana y muchas otras materias factibles de realizar, principalmente con la gestión ante los organismos nacionales. Lo más importante, quizá sea la coherencia con los planes de desarrollo nacional y departamental para que exista una articulación verdadera en lo proyectado, que ojalá no sea una copia y pega, aun sin tener en cuenta que corresponde a otra ciudad o departamento. Nos corresponde entonces a los ciudadanos evaluar cada una de las propuestas para elegir la mejor, pues debemos cumplir con el deber de votar, para el fortalecimiento de nuestras instituciones, escogiendo a quien más tenga la experiencia para llevar a cabo la difícil tarea de gobernar. Y debemos hacerlo con la triste prevención de que serán pocos los llamados a vestir la túnica blanca.