Camino a la reelección
Juan Fernando Cristo impulsa una Asamblea Constituyente en Colombia, buscando reformar la Constitución del 91. ¿El objetivo? ¿Reelección presidencial? Análisis del contexto político y los desafíos.
Por Ángel Torres Hernández Con el nombramiento de Juan Fernando Cristo como Ministro del Interior, vuelve y juega el anuncio para convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, esta vez, con el rigor y procedimiento legislativo contenido en la constitución del 91, no con la arrogancia y el autoritarismo de un Decreto Presidencial. Los intentos del presidente por establecer un nuevo orden político no paran, luego que fracasara la idea de decretar una convocatoria para que a los colombianos les asista el propósito de reemplazar nuestra constitución, todo indica ahora que el primer mandatario se juega su última carta estratégica con el único propósito de perpetuarse en el poder. Se aparta un poco de la confrontación mediática y coloca en la cartera del interior a un político experimentado, especialista en el consenso, estratega, con la capacidad de logar acuerdos con los partidos políticos. De hecho, inicia esta intención cabalgando en el corcel del santísimo y de inmediato se adhiere a esta propuesta la casa Vargas lleras. Ya eso es un gran avance. Sin embargo, será un sendero muy complicado para obtener las mayorías en el congreso y aprobar una iniciativa política de esta magnitud, en primer lugar, porque no existe en la historia reciente de nuestro país, la manifestación expresa o tácita de desprenderse del poder y la segunda porque una constituyente es abrir una caja de pandora sin saber que males liberas. Por el momento solo he referido lo estrictamente político, no obstante, se ha soslayado lo más importante, es decir, los argumentos, las razones, los motivos, los fundamentos que respalden la modificación total de orden jurídico constitucional que vaya más allá del capricho o soberbia del mandatario. Toda norma jurídica, por muy elemental que sea, requiere de una motivación en derecho que justifique su nacimiento, con mayor razón si se trata de la carta de navegación de un Estado. No obstante, el gobierno muestra más interés por las relaciones de poder, o sea, lo político, que por la esencia misma de las garantías de las personas frente al poder. Se desconocen las fuentes materiales de derecho y los argumentos para cambiar la constitución, el presidente acaba de colocar nueve puntos sobre la mesa, pero los juicios comparativos de reproche a la carta de 1991 no existen, luego entonces el único motor que impulsa la nueva constituyente es sin duda la reelección presidencial.