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Opinión

Camarones

Olga Leonor Hernández Bustamante
Olga Leonor Hernández Bustamante
Columnista
14 de junio de 2025

Entonces al final, amar y ser amado por alguien es poder decirle al ego que no necesita usar máscara alguna, sino que se es recibido y aceptado por lo que uno es, que no es lo mismo que decir que no se tienen defectos.

Por Olga Leonor Hernández Bustamante Entonces al final, amar y ser amado por alguien es poder decirle al ego que no necesita usar máscara alguna, sino que se es recibido y aceptado por lo que uno es, que no es lo mismo que decir que no se tienen defectos. Es poder decir en voz alta ese pensamiento que suena ridículo en la cabeza y que la otra persona se lo tome con expresión ceñuda y le dedique el tiempo y la reflexión que merece un cálculo matemático ¿Los camarones no duermen? ¿Por qué lo dices? Por el dicho este de que camarón que se duerme se lo lleva la corriente… y de ahí se deriva, con complicidad y risa, una conversación que raya en el absurdo mientras se hace el mercado de la semana, y que luego, una búsqueda rápida en Google aclara, pero que nunca fue motivo de burla, critica, ni ameritaba la destrucción del otro por “pensar en pendejadas”. Es poder expresar la calma, pero también la molestia. Se ama y se es amado cuando se construye un espacio seguro donde nadie teme perder espacio ni poder. Donde no es necesario imponer puntos de vista porque simplemente se sabe que en ocasiones se sigue una voz, en otros momentos se sigue la otra y muchas veces los acuerdos implican un tercer camino que tiende un puente entre las posturas iniciales de ambos. Cuando se ama de manera sana, se tiene la oportunidad de poder sentir que no se está ni empujando ni arrastrando al otro, sino que se está en una construcción conjunta. Es poder hablar del cansancio y el agotamiento y que en silencio esto se respete y no se critique. Es saber que nunca la otra persona impondría algo “por el bien tuyo” o porque “yo lo prefiero así” si eso atenta contra la autonomía y libertad. Seguro muchos nos ubicamos en relaciones de pareja, pero esto aplica para todo tipo de amor. Aplica para la hija que puede cantar en voz alta en cualquier momento y sabe con certeza que no van a pedirle que se calle, sino que posiblemente lo aplaudan al final, o la posibilidad de ver detrás de la impaciencia del hijo adolescente, esa lucha interna entre amar profundamente y querer des identificarse para encontrar un lugar propio. Pareciera que estoy romantizando al amor. Que solo admite lo perfecto y correcto, que exige armonía sin conflicto, pero no es así. Es que cuando se ama no desde el miedo de sentirse incompleto, sino desde la certeza de elegir compartir lo que soy con otro desde un deseo autentico, la vida conjunta se convierte en un viaje lleno de sorpresas que se pueden disfrutar. El amor es sano cuando se logra tener un balance entre el yo que soy y el nosotros que compartimos. Implica renuncias, transacciones, silencios, negociación, acuerdos, pero también, un amor sano, multiplica con creces todo lo que toca.