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Opinión

Calma. Respira.

Olga Leonor Hernández Bustamante
Olga Leonor Hernández Bustamante
Columnista
18 de octubre de 2025

Una persona camina en el centro comercial y, de una forma que no alcanzas a comprender, parece que ocupara todo el ancho del pasillo.

Olga Leonor Hernández Bustamante Una persona camina en el centro comercial y, de una forma que no alcanzas a comprender, parece que ocupara todo el ancho del pasillo. Se balancea de un lado a otro ocupando todo el espacio y no encuentras forma de seguir tu camino; además, parece que no se diera cuenta que se expande e invade el espacio del otro, solamente piensa en si misma y en lo que en ese momento necesita. Calma. Respira. Es muy fácil perderse del propio centro y desesperarse por los actos en apariencia egoístas de los demás. Si, posiblemente esa persona podría ser más respetuosa, pero simplemente no lo es, y te corresponde a ti el reto de reconocer lo que eso te hace sentir y gestionarlo. No es necesario acabar con quien te invade. Solo es cuestión de comprender qué sientes y cómo puedes atravesar ese malestar. Alguien se detiene de repente en su carro sin poner luces de parqueo. Parece no darse cuenta, o tal vez no importarle, que tras de él el tráfico se detiene y que por un momento la gente espera que el flujo siga; solo para darse cuenta, un minuto después, que ese conductor no tiene intención de moverse y que ahora, todos deberán evadirlo de la ruta para poder continuar. Calma. Respira. Más importante que buscar la respuesta incisiva e insultante para darle una lección a ese conductor, es poder tomarte el tiempo de darte cuenta qué pasa en ti en ese momento. Tal vez eso te sirva para no ser en otro momento el que detiene el tráfico, pero sobre todo podrás comprender desde dónde te sientes agredido, qué ideas y qué sensaciones te invaden y potencialmente entre qué opciones puedes elegir en un momento como este. Reaccionar con agresión no es la única opción. Otra persona, en el supermercado, se detiene a mitad de camino a mirar los productos de un estante. El carro de mercado queda allí, atravesado, y la persona está realmente concentrada en comparar precios y tablas nutricionales. Se te cruza la idea de que es una completa irrespetuosa, que no observa la regla mínima de convivencia de cerciorarse que hay espacio no solo para ella sino para los demás. Calma. Respira. Sabes bien que al mismo tiempo eres consciente de que es probable que no está intencionalmente queriendo dañar el momento a otros. Va distraída, pensando en lo que busca, o quizá intentando no pensar para sacar de su cabeza algún tema personal. Si, sería preferible que estuviera atenta, pero no lo está y es necesario evaluar cómo eso te hace sentir y cómo decidir actuar. Detenerse, respirar, observar qué pasa y qué me pasa, sin juicios ni exigencias a mi o a los demás, para luego actuar y seguir viviendo, hasta que otro atravesado se nos meta en el camino.