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Opinión

Autoregulación social

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
27 de enero de 2024

En Sincelejo, la desactivación de semáforos en una zona conflictiva ha mejorado el tráfico, demostrando la autorregulación ciudadana. Sin embargo, se deben considerar los impactos en vendedores informales.

Por Jorge Alfredo Montes Serrano Empecemos con dos observaciones preliminares: Una, el título y el tema es de reserva para los peritos en comportamientos sociales, pero asumimos el riesgo del error al opinar. Dos, la observación, es de los buenos métodos para concluir con acierto. En Sincelejo, en el sitio que desconozco por nomenclatura, pero geográficamente es el sector de entrada al Barrio Venecia, salida para Corozal, conexión con el asilo, ahí, funcionan o funcionaban tres semáforos, que era más lo que complicaban que lo que resolvían; ídem para los otros tres reguladores ubicados en el sector Boston-Sena. Ocurrían, entre otras imprudencias de los conductores que subían provenientes del sector residencial que, se adelantaban y muchísimas veces se topaban con el que bajaba, también cuando no alcanzaban a pasar con tiempo porque el color verde de la ayuda vehicular cambiaba, así, era Troya; también, quien circulaba en U, proveniente de la carretera, y lo hacía violando la norma de espera. Ídem para los tres reguladores en el sector Boston-Sena, desfasado uno de ellos en la programación de espera, arruinaban la paciencia de usuarios y vecinos con garaje familiar, eran filas infinitas. Alguien de la Administración Municipal observó el fenómeno y tuvo la iniciativa de desactivar el funcionamiento tecnológico de la ayuda vial urbana, debe ser un experimento, y no por causa de deficiencia del servicio; en cualquier caso, debo confesar que, gracias al comportamiento social de autorregulación, la convivencia pacífica en la utilización del espacio público vehicular es apreciable, es un avance admirable, porque, si podemos convivir, transitar mejor, sin los semáforos en ese sector. Todo lo plausible tiene lunar, es una regla sabia sin excepción, y el interés público no es absoluto, porque la regla de la democracia profunda es el respeto por el más débil y por las minorías; por tal razón no podemos despreciar la supervivencia de los informales limpiavidrios y el adulto mayor vendedor de vajilla maderable artesanal, ubicados en el mismo sector del beneficio mayoritario. Hay que atenderlos. El alcalde, en su primera entrevista, antes de posesión, dijo y yo lo escuche, acerca de su disposición de escucha, bueno, ahora le hago saber que la iniciativa o experimento al respecto es de recibo, porque ha resultado saludable; el chip de la solución de los problemas a través de la represión, de la multa, de la policía, es susceptible de cambiarse de morigerarse, la policía es importante, pero ellos no pueden resolver todo; somos nosotros los que debemos resolver la mayoría de estas causas; hay que seguir explorando alternativas similares, en problemas de contaminación, aseo público, respeto peatonal, indigentes, servicios públicos, etc. En particular deben revisarse los criterios políticos del control vial, en lo que respecta a la grúa, si ello es una actividad rentística municipal o es una solución al indebido estacionamiento, porque de la identificación depende el instructivo comportamental de los agentes encargados del desempeño funcional, porque hay que evitar el abuso; en la misma línea de observación, podemos afirmar que son muchos los “prohibido estacionar” que sobran, algunos están ubicados en sitios innecesarios, para señalar uno solo, el de la calle Pasa Corriendo. 10 puntos en las primeras de cambio.