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Opinión

Atención a la salud mental

Susana Viera
Susana Viera
Columnista
14 de enero de 2024

Una madre lucha por normalizar la "autopercepción" de su hijo como gato, un fenómeno social que genera debate. El artículo cuestiona la cordura y la delgada línea entre la realidad y la locura.

Por: Susana Viera “ Mi hijo se identifica como gato, pero no puedo llevarlo al veterinario (aunque lo intenté) solo porque tiene anatomía humana, y porque no saben cómo trabajar con él o diagnosticarlo con nada, pues legalmente no pueden. Creo que eso es una forma de discriminación debido a la manera en que se identifica ”, expresó una madre en redes. No tengo objeción alguna con el uso productivo de las redes, otra cosa es utilizarlas en las estupideces humanas. Es inaceptable que se tomen a la ligera, los múltiples casos como el de ese niño que se auto percibe gato, al que su madre lucha por normalizar. A dónde vamos a parar con este fenómeno social llamado “autopercepción”. Me declaro incapaz de entender estas absurdas formas de crianza. Me pregunto ¿qué es la autopercepción y cuál es la línea delgada entre cordura y locura? En este campo se identifican, la teoría de la disonancia cognitiva de León Festinger y la teoría de la autopercepción de Daryl  J. Bem. Dicen que ésta va más allá de la disonancia cognitiva. Pero en qué consiste ese “más allá”. En mi opinión, es incoherente pretender que un veterinario examine a un niño en razón al “derecho” de autopercepción. En el espectro de la disonancia cognitiva, “ se habla de las situaciones incómodas donde sentimos que no estamos siendo coherentes. Es decir, cuando entramos en conflicto con nosotros mismos” ¿Quién se identifica o identifica a otros con esta teoría? Bemplantea que, observando lo que hacemos inferimos lo que nos gusta y lo que pensamos al respecto y que la autopercepción es el proceso por el cual pasamos de una idea de placer, al producir un comportamiento, a una idea de obligación. Hasta allí, entiendo el hilo conductor y la utilidad de estas concepciones. ¿En qué momento se retuerce o malinterpreta esta teoría? Hay tantos problemas reales en el mundo, sobre todogenerados por la pulsación humana de complicarnos la vida, cuando la vida “per se” es compleja. Parece que un día nos levantamos con los ánimos de la insurrección encendidas, donde el mundo debe aceptar que te auto percibas como gato, perro o te cases con una muñeca de trapo. Estos comportamientos no son de otro universo, está ocurriendo aquí y ahora. Es un drama familiar, lidiar con aquellos seres queridos que padecen problemas mentales reales, cuando frente a esto, se vuelve más absurdo procesar tanta incoherencia social. Y si el Estado, como último responsable de los pacientes diagnosticados con trastornos mentales incurables, no cumple con sus obligaciones a cabalidad, cómo puede entonces activarse y avalar tan irrazonables autopercepciones.Lo cierto, es que no estamos preparados para este caos. Urge atención a la salud mental.